tu bebé

Lactancia y alimentación

Imprimir Enviar

El niño que no quiere comer

Lic. en Nutrición Luciana Lasus

¿Cuándo tenemos que preocuparnos si nuestro hijo no come?
El indicador más importante que tenemos es cuando vamos a la consulta pediátrica y el peso y la altura no están dentro de los parámetros normales para la edad del niño. Eso lo tenemos que hablar con el pediatra. Por otro lado, también está la intuición de las madres, la observación, ver que la cantidad o la variedad de lo que nuestro hijo está comiendo no es suficiente. Eso dependerá de las edades. Pero a veces nos encontramos que hay madres que nos visitan preocupadas, pero los niños sí se están alimentando correctamente. Lo primero que hay que hacer es llegar a un diagnóstico médico de que el niño no come, no se alimenta como debe.

¿Qué consecuencias puede tener cuando el niño no tiene buenos hábitos alimenticios?
Ahí podemos hablar de dos grandes consecuencias, las primeras son las biológicas o físicas, que son las que se notan más a largo plazo, como la falta de hierro, la falta de calcio o de algunas grasas esenciales, que son muy importantes en la primera etapa del crecimiento. Pero se dan recién a largo plazo. El problema viene cuando el comer mal o comer poco se extiende por un largo plazo de tiempo.

¿Cuánto es un período de tiempo significativo?
Los dos primeros años de vida son muy importantes en lo que refiere a la buena alimentación. Después, para tener una carencia, va a depender de cuán grande sea. Por ejemplo, si el niño tiene una carencia de hierro, que es un déficit que tienen nuestros niños, se traduce en déficit de atención, de relacionamiento, hay que atenderlo y hay que atenderlo temprano. El otro tema son los hábitos. Estos años son fundamentales, y si ya desde esas primeras comidas, cuando dejan de tomar el pecho, los padres no tenemos un orden respecto al horario, respecto a la variedad, los hábitos se van formando y se van formando mal. Las consecuencias son niños desordenados, ‘picoteadores’, que come poco o que tienen obesidad infantil. Hay que pensar desde cuando no comen, si es con todos los alimentos o si es con todas las personas que les dan de comer. Porque a veces con las mamás no comen como con otras personas. Muchas veces los niños usan la comida como una herramienta para manipular.

¿Qué consejos prácticos podemos darle a las madres?
Hay varias cosas que las madres pueden hacer. Primero que nada ordenar los tiempos de comidas. Hay que ordenar el espacio y el tiempo de las comidas. Entre horas no deben comer absolutamente nada. Aunque lloren y pidan por favor comida o galletitas, es muy importante que no coman nada y que no reciban alimentos que son muy llenadores pero que alimentan poco. Otro aspecto que es muy importante es no hacer de la comida un caos. Es mejor que los niños no estén cansados, porque eso conspira. La madre debe tratar de mantener la mayor calma posible. A veces no es fácil. Y no entrar en ese juego de te premio o te castigo por lo que vas a comer, porque ahí la situación se nos va de las manos.

¿Qué hacemos cuando no quieren un alimento determinado?
Alrededor de los dos años y medio o tres y hasta los cinco, pasan por una etapa de descubrimiento social y la comida pasa a un segundo, tercer o cuarto plano. En general no les interesa comer. También ocurre que tienen el temor de probar cosas nuevas. Tenemos que buscar comidas que sean atractivas, que sean variadas y sobre todo, tratar de no etiquetarlos. No decirle ‘este no me come’, ‘este es un pajarito’. Porque ellos toman eso y se autovaloran y rechazan los alimentos. No hay que tomar el rechazo a un alimento como algo definitivo. Los padres tienen que seguir intentando para que coman bien. Cuando detectamos que comen poco, otra estrategia es servirles con más nutrientes, para que sean más fáciles de comer. Es importante preparar las comidas con leche en vez de con agua, preparar un licuado en vez de un juego, variar los alimentos y darles alimentos enriquecidos. Si los volúmenes son pocos, podemos tener una mejor nutrición. Hay que mantenerse firmes de darles menos volumen que a un adulto, no darles de comer entre horas e insistir luego de los rechazos. No entrar en el juego de ellos porque es muy cansador.

¿Qué hacemos si un niño se niega a almorzar?
Lo ideal es que no coma nada hasta la hora de la merienda. A veces tienen rechazos que no quieren determinado alimento y después se les pasa. Quieren un alimento y después no lo quieren. Hay que tener cintura para valorar si realmente no les gustó la comida, o no se sienten bien, o están cansados o están tironeando a ver que puede lograr. Tenemos que probar. Si podemos darnos el lujo de que no coma nada hasta la siguiente comida, mejor. Lo ideal es hacerlo. Aunque hay niños que recurren a otras personas. Es frecuente el n círculo de que un niño que come poco o come mal, pide entre horas sus alimentos preferidos, por ejemplo la leche. A veces no comen el volumen necesario porque toman demasiada leche, por ejemplo.

PARA TENER EN CUENTA
1) Es el pediatra quien debe decirnos si nuestro hijo está fuera de los niveles adecuados en función de su sexo, su edad y su altura.
2) Los dos primeros años de vida son fundamentales en la alimentación de nuestros hijos, tanto en lo nutricional como por la adquisición de buenos hábitos.
3) Debemos atender básicamente tres aspectos: horarios, calidad y variedad.
4) El orden es fundamental. Deben hacer solo 4 comidas diarias y no ingerir alimentos entre horas. No al ‘picoteo’.
5) La comida debe ser atractiva y variada, No debemos tomar un rechazo como un rechazo definitivo, debemos insistir y probar con distintas presentaciones.

 

Temas relacionados