tu bebé

Lactancia y alimentación

Imprimir Enviar

¿Cómo hacemos para que nuestros hijos coman de tod

Luciana Lasus

No existen recetas mágicas. Lograrlo es un arte que los padres deberán manejar poco a poco.

Por Luciana Lasus, licenciada en Nutrición, directora de comermejor.com.uy, facebook.com/comermejoruy

No hay recetas mágicas para hacer que los niños coman de todo. Cuando son más chicos es más fácil, por eso el primer paso sería hacer una buena incorporación de alimentos. Esa incorporación debe hacerse a tiempo, en la primera infancia, y generar desde ahí una buena relación entre el niño y la comida. No es bueno forzarlos. Los padres deben saber que ellos son los que deciden qué tamaño de porción quieren comer, los niños intuitivamente saben cuanto necesitan. Son los padres los que deben confiar y no imponerles lo que ellos creen que tienen que comer. Esa actitud es determinante a la hora de establecer gustos y actitudes respecto a la comida. Por otro lado, se sabe que los niños tienen preferencias y también tienen mañas. Hasta los dos años se tiene una "ventana abierta" para ofrecerles todo un abanico de opciones. Los padres tienen que aprovechar ese tiempo. El niño debe comer todo, incluso lo que los adultos más cercanos no comen. Se tiene que exceptuar lo que no es aconsejable que coman hasta los tres años: los snacks, las frituras, los alimentos muy condimentados, las golosinas. Es cierto que cuando empiezan a ir a los cumpleaños, o tienen hermanos mayores, es más difícil controlar que no coman este tipo de alimentos, pero los padres pueden intentarlo.

Cuando se habla de una buena incorporación de alimentos y a tiempo se quiere defender que no hay que apurar al niño. La Organización Mundial de la Salud destaca que a los 6 meses el niño estaría pronto desde el punto de vista físico, motriz y emocional para conocer los alimentos semi-sólidos. Está pronto para pasar de la leche como único alimento a conocer una variedad de alimentos. Es muy importante no apurar ese proceso. Por otro lado, cuando se van incorporando los alimentos de a uno, como recomiendan los pediatras, tampoco hay que dejarse estar y esperar a que el niño tenga un año y medio para presentarle determinados alimentos. Salvo que hubiese alergias o algún tipo de trastorno. El pediatra evacuará las dudas, pero el proceso de incorporación de alimentos hay que hacerlo de una manera firme, gradual, segura y sin apurarse. Sin dudas esto es un arte.

Es importante que los padres busquen informarse, saber qué y cuándo darles un alimento a sus hijos. Los padres deben ofrecerles todo y, sobre todo, predicar con el ejemplo. Si en la casa no se ofrecen asiduamente verduras y frutas, si los padres no las ingieren a diario, será muy difícil que los niños las incorporen. Por el contrario, si hay en el hogar variedad de alimentos disponibles y los padres los ingieren con naturalidad, es muy probable que los niños los incorporen a su dieta fácilmente. Después - a los 3, 4 o 5 años - vienen las mañas, ahí el tema es complejo y no debe tratarse solo desde el punto de vista nutricional. Es una etapa en la cual ponerle los límites al niño pasa a ser una cuestión de cada hora. Su nutrición no escapa a esta realidad. Si el niño no quiere comer los padres deben dejarle claro que eso es lo que hay para comer. No deben salir corriendo a prepararle otro plato. Y hasta la próxima comida no podrá ingerir otros alimentos. Puede pasar que una semana le gusta una comida y a la otra no le gusta, o que una semana la mamá compre una fruta y se termine en dos días y a la semana siguiente ni siquiera prueban esa fruta. El proceso requiere mucha paciencia y constancia, por eso es todo un arte.
 

Temas relacionados