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Lactancia y alimentación

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Los lácteos pierden popularidad, ¿por qué?

Entrevista con pediatra Rosario Satriano, integrante del Comité de Nutrición de la Sociedad Uruguaya de Pediatría


La leche de vaca es uno de los alimentos de origen animal más consumidosen la alimentación diaria. Tiempo atrás era considerado un alimento esencial en una dieta saludable, pero en los últimos años esta situación comenzó a cambiar, por lo menos hay voces disonantes. Así surgen investigaciones que relacionan el alto consumo de lácteos con el riesgo de desarrollar enfermedades como alergias, asma, gastritis, obesidad y anemia. Incluso se lo relaciona con un aumento en los riesgos de padecer cáncer de próstata y de ovario. De hecho, la Organización Mundial de la Salud advierte que un consumo excesivo y precoz (en la infancia) de leche de vaca puede desencadenar problemas de riñón y aumentar el riesgo de anemia.

Tu Bebé consultó a la pediatra Rosario Satriano, integrante del Comité de Nutrición de la Sociedad Uruguaya de Pediatría, acerca de las propiedades de este alimento tan popular.

¿El consumo de lácteos se está viendo con ojos negativos actualmente?


Primero que nada, habría que hacer una aclaración, el niño no es el adulto… tienen características diferentes. El niño desde que nace y hasta los dos años necesita determinados nutrientes. Se trata de un período crítico de crecimiento, al igual que en la adolescencia. Se está desarrollando la masa ósea que los acompañará el resto de la vida. A nivel general, en la niñez y adolescencia es importantísimo el consumo de leche y sus derivados. No olvidemos que es muy común que se obvie el desayuno; es una comida fundamental que con mucha frecuencia se omite, sobre todo en la adolescencia.
Como sucede con la mayoría de las cosas, los lácteos pueden hacer mal si se consumen en exceso, en defecto o en momentos que no son los apropiados (épocas de la vida).
Hay que recordad que para los bebés hasta los dos año, lo ideal es que reciban la leche de su madre. Es el mejor alimento que pueden recibir, tiene todo lo que necesitan. Pero en el caso de que esto no pueda suceder, ese niño puede recibir alimentación con leche de fórmula, que suele estar hechas en base a leche de vaca.

A esas fórmulas se le agregan algunos nutrientes, para mantener el aporte calórico igual a la leche de la madre, de esta forma se hacen más adecuadas.

Hay un consenso mundial de que la leche de vaca pura no debe ser utilizada en niños pequeños (menores de 6 meses). Entre los 6 meses y hasta el año, se mantiene la recomendación de que los niños no reciban leche de vaca.

¿Por qué se desaconseja el suministro de leche en niños menores de un año?

A pesar de que es un alimento completo, y nutricionalmente bueno, también tiene sus contraindicaciones. La leche de vaca tiene en su constitución proteínas que están en niveles mucho más altos que en la leche materna: la caseína y las proteínas del suero. La caseína es la más importante, esta proteína causa alteraciones en la absorción del ¿hierro?, así también como puede propender a la obesidad. También pasa con la beta-lactoglobulina, otra proteína, que puede dar alergias. Entonces tenemos una leche natural muy buena, pero con ciertos componentes que están presentes en porcentajes demasiado elevados para el requerimiento proteico del niño. Si el niño toma siempre leche de vaca entera, sin diluir y en edades que no son adecuadas (antes del año), puede generar a largo plazo obesidad y diabetes, entre otras alteraciones.

Pero la realidad es que muchos niños que no pueden ser amamantados terminan recibiendo leche de vaca entera a los 6 meses de edad. Hay formas de acondicionar la leche de vaca para que puedan tomarla los menores de un año. Básicamente se debe agregar agua y algún endulzante, pero es importante que se consulte con el pediatra, porque cada niño tiene una realidad diferente.

¿Qué cantidad de lácteos necesita el niño?

El niño necesita 750 cm3 de leche o derivados hasta los dos años. No debe tomar más de esa cantidad. Antes del año, como ya se mencionó tiene que estar diluida. Luego del año se puede suministrar leche entera. Luego de los dos años la cantidad debe ser 500 cm3.

El uso exagerado de leche impide la absorción de hierro que aportan otros alimentos, y al mismo tiempo puede provocar sangrados, induciendo anemia, que es muy grave. El hierro es fundamental en la formación de las neuronas y sus conexiones. Los niños que tienen anemia o deficiencia de hierro, después tienen un nivel cognitivo inferior a otros niños. Por eso se insiste en el suplemento con hierro hasta los dos años.

Sobre las grasas de la leche, no hay que demonizar las grasas animales. Además al diluirla tiene menos grasas. De todas formas, luego de los dos años se recomienda suministrar leche semi-descremada o descremada, para evitar grasas innecesarias.
En resumen, la leche y sus derivados deben estar presentes en la dieta de los niños y adolescentes, no se pueden eliminar, por el aporte de calcio y proteínas, pero debe cuidarse el exceso.
 

 

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