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Alimentos y desarrollo cerebral

Zenia Toribio

La calidad de la alimentación incide en buena medida, en la calidad de la inteligencia

El desarrollo cerebral de un niño está dado por un proceso biológico natural y por las experiencias del entorno que lo rodea: los sonidos, olores, sabores, imágenes, sensaciones y movimientos. La nutrición y la alimentación también desempeñan un papel decisivo en este proceso. La composición de las membranas de las células nerviosas varía en función de los nutrientes de la dieta. Por eso el crecimiento del cerebro exige grandes demandas de nutrientes entre el último trimestre del embarazo y los primeros 2 años de vida.

Ácidos grasos omega 3

Los ácidos grasos omega 3 son ácidos grasos esenciales ya que el organismo humano no los puede fabricar, sólo pueden obtenerse de los alimentos que se consumen. Son constituyentes de las membranas de las células nerviosas. Dos de los tres ácidos grasos más importantes se encuentran en pescados y mariscos (se conocen con las siglas: EPA y DHA) y el tercero se puede encontrar en soja, canola, lino, nueces, aceites vegetales, y algunos vegetales verdes como las coles (ALA).

El omega 3 DHA se destaca por su rol en el desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso y en la visión. El desarrollo del cerebro, ocurre durante los últimos tres meses de embarazo, ahí el requerimiento de DHA aumenta considerablemente. Durante el período post-natal el DHA que requiere el recién nacido es aportado por la leche materna, que varía según la alimentación de la madre. En los dos primeros años de vida el requerimiento de DHA también es importante para el cerebro y la visión. El déficit de DHA disminuye la agudeza visual y al parecer, la percepción de los colores.

Aminoácidos

Los aminoácidos forman parte de las proteínas. Se encuentran en muchos alimentos, en particular de origen animal como leche, carnes y huevos; pero también los granos o leguminosas son buenos aportadores de aminoácidos. Muchos de ellos son componentes fundamentales de los neurotransmisores, quienes transmiten la información de una neurona a la consecutiva.
Por poner algunos ejemplos, el aminoácido Triptófano desempeña un papel importante en la regulación de los estados de ánimo, el sueño y el apetito, la atención y la memoria. La fenilalanina en el comportamiento y la cognición, la actividad motora, la motivación, el humor, la atención y el aprendizaje.

La histidina es fundamental para el mantenimiento de la mielina, que protege a las neuronas.
Para asegurar un consumo óptimo de todas estas sustancias, es importante variar los tipos de alimentos que se ofrecen al niño.

Hidratos de carbono

El cerebro necesita glucosa como única fuente de energía. La glucosa se obtiene del metabolismo de los hidratos de carbono (cereales, azúcares). Puede llegar al cerebro directamente a partir de los hidratos de carbono de los alimentos o por reservas en el cuerpo. Estas reservas se deben reponer, por lo que hay necesidades básicas diarias de energía a través de los alimentos, medidas en calorías.

Vitaminas

Las Vitaminas del complejo B tiene un papel importante en el desarrollo cerebral y el mantenimiento de su función. Dentro de este grupo, el ácido fólico ayuda en las etapas tempranas del desarrollo cerebral. Las vitaminas B6 y B12 también tienen un rol importante en el desarrollo cognitivo. Se encuentran en las carnes, huevos, nueces, avellanas, semillas de girasol, panes integrales, garbanzos, lentejas, porotos de soya.

Hierro

El desarrollo del sistema nervioso depende en gran medida de la presencia de hierro desde el inicio del embarazo. Los bajos niveles de hierro, aunque la embarazada no padezca anemia, pueden afectar el desarrollo neurológico del bebé. El hierro que mejor se absorbe es el de origen animal, de las carnes, aunque también se encuentra en otros alimentos de origen vegetal, como lentejas, porotos, almendras, y algunos vegetales de hoja verde como espinaca. Para un mejor aprovechamiento del hierro se recomienda combinar su consumo con frutas ricas en vitamina C.

Yodo

Este micronutriente es indispensable para el desarrollo del cerebro. La deficiencia de yodo en la embarazada puede ser causa de daños importantes en el desarrollo cerebral de su hijo. El yodo se encuentra en diversos alimentos, en mayor cantidad en aquellos que provienen del mar, también en la leche, el yogur, y las verduras. Los países usan la sal yodada como forma de controlar la deficiencia de yodo y el daño que provoca en consecuencia.

Licenciada en Nutrición Zenia Toribio
 

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