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Niños vegetarianos

Nutrientes a tener en cuenta en una dieta vegetariana para niños

Son muchas las personas que adoptan una alimentación vegetariana; algunos por razones de salud, otros por creencias filosóficas o religiosas.

Dentro del vegetarianismo hay personas con distintos hábitos; desde los seudo-vegetarianos, que consumen algunas carnes y productos animales (pescado, pollo, lácteos, huevos) hasta los veganos, que sólo consumen alimentos de origen vegetal (verduras, frutas, cereales, frutos secos, semillas).

Si los líderes de una familia (papá y mamá) quieren proponer una alimentación vegetariana, es bueno que ofrezcan una dieta equilibrada y balanceada a sus niños, para poder cubrir sus necesidades nutricionales y garantizar un adecuado desarrollo.

Aquí se exponen algunos nutrientes importantes que se deben tener en cuenta:

Proteínas: son sustancias nutritivas con funciones esenciales para la vida: formar defensa contra las enfermedades, reparar y construir tejidos del cuerpo (músculos, piel). Si bien los alimentos de origen animal presentan proteínas de muy buena calidad, cuando se combinan alimentos de origen vegetal se logran reemplazar las proteínas de la carne. Por ello se aconseja mezclar leguminosas (porotos, lentejas), semillas (almendras, maní) y cereales (arroz, pasta, polenta). En niños de 6 meses que recién comienzan a alimentarse se pueden aportar proteínas a través de polenta, fideos o puré de leguminosas.

Calcio y Vitamina D: Ambos son importantes para la formación de huesos y dientes. Si bien se suele considerar a los lácteos como fuente excelente de calcio, ciertas semillas como el sésamo, almendras o nueces tienen aportes elevados de dicho nutriente. Las verduras de color verde oscuro como brócoli, rúcula, espinaca y acelga presentan cantidades importantes de calcio.
La suplementación con vitamina D es algo aconsejado por muchos pediatras en el primero año de vida, hasta que se empiece a incorporar leche vacuna o en caso de ser vegano, leches vegetales.

Vitamina B12: Su deficiencia se asocia con el desarrollo de la anemia perniciosa. Generalmente se encuentra en importantes cantidades en los alimentos de origen animal, por lo que aquellos que ingieran leches y quesos estarán incorporando este nutriente. En caso de que el infante sea vegano, podrán incorporarlo a través de leches de arroz, cereales, tofú, seitán y soja.
Es clave condimentar y presentar en platos atractivos los sustitutos de la carne para que sean bien aceptados: chivitos de seitán y tofú, strogonoff, milanesas de soja napolitana.

Zinc: Cumple importantes funciones en enzimas y en el metabolismo, algunas de ellas resultan esenciales. La elección de germen de trigo, cereales fortificados, leguminosas, frutos secos y semillas (por ejemplo de calabaza) resultarían apropiadas para cubrir los requerimientos de este nutriente.

Hierro: Es el principal componente de los glóbulos rojos. Importante para transportar oxígeno a las células. A partir de los 6 meses se tienden a agotar las reservas de hierro aportadas por la lactancia materna, por lo que aquellos niños que no se alimenten adecuadamente podrían llegar a padecer deficiencias.
Es aconsejable incorporar alimentos fuentes de vitamina C (pomelo, naranja, kiwi) o aderezar alimentos con limón inmediatamente después de comer hierro, para favorecer su absorción.
Los alimentos de origen vegetal que contienen hierro son: leguminosas, cereales, verduras de hoja verde, semillas y panes. A través de preparaciones como guisos de lentejas, ensaladas verdes con chía y lino, brócoli a la crema, pascualina o hamburguesas de lentejas y cebada se pueden llegar a cubrir las necesidades de cualquier niño.

 

Licenciado en Nutrición Miguel Kazarez, miguelkazarez@gmail.com

Licenciada en Nutrición Florencia Rosa, mflorenciarosa@gmail.com

 

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