tu bebé

Lactancia y alimentación

Imprimir Enviar

¿Por qué es tan importante el agua?

Miguel Kazarez y Florencia Rosas

El agua contenida en los alimentos junto con la que se bebe, debe garantizar la adecuada hidratación en todas las etapas de la vida.

El agua desempeña múltiples funciones que son esenciales para el cuerpo: participa en la digestión, absorción y eliminación de sustancias innecesarias; transporta nutrientes; ayuda a mantener la temperatura corporal; contribuye a un adecuado funcionamiento del cerebro; protege a las articulaciones y ayuda a que los músculos funcionen correctamente.

En el verano se hace especialmente importante ingerir agua y mantenerse hidratado, debido a las altas temperaturas y a los riesgos de deshidratación.

Hidratación de las mamás (embarazo y lactancia)

Existen escasos estudios publicados sobre la cantidad de agua que debe ingerir una mujer embarazada. Sin embargo resulta indiscutible que la ingesta debe ser generosa. En el embarazo una parte importante del aumento de peso se produce por el incremento del volumen plasmático (sangre), el 85% de la placenta es agua y el propio bebé está formado en un 70-90% por agua. Se aconseja que la ingesta de agua o bebidas sea de 1,5 a 2 litros por día. El agua aportada por los alimentos debería ser de un poco más de medio litro por día.

Durante la lactancia es igualmente importante que la mamá tenga un buen consumo de agua. Casi el 90% de la composición de la leche es agua. Estar bien hidratada favorece a que la leche materna se produzca en óptima calidad y cantidad. Sería ideal consumir alrededor de tres litros de agua por día.

Hidratación en lactantes y niños pequeños

Es importante tener presente que un gran porcentaje del peso del bebé es agua. Al nacer representa aproximadamente el 70%. Los recién nacidos así como aquellos niños que comienzan a caminar presentan un mayor riesgo de deshidratación que los adultos; porque tienen una mayor tasa de renovación de agua y menor capacidad para expresar la sed. Los adultos deberán guiarse por la temperatura del día y las actividades que se estén realizando para ofrecer el agua. Hay que tener presente que la ingesta de agua debe ser proporcional a la cantidad de comida ingerida.
Aquellos bebés que están con lactancia materna no deben recibir un consumo adicional de agua, pero en el verano se suele aconsejar que las lactadas sean un poco más seguidas.

A partir de los 6 meses comienza la alimentación complementaria, con frutas, verduras, carnes y cereales. Las carnes y cereales tienen poco contenido de agua, por ello es importante promover su consumo en esta etapa. Además se estará generando un buen hábito. Se deben evitar los jugos muy azucarados o refrescos.

Hidratación en niños

La infancia es una etapa fundamental para el óptimo crecimiento y desarrollo de una persona. La carencia de algún nutriente puede perjudicar dicho crecimiento. El agua es uno de estos elementos esenciales, es la bebida por excelencia para alcanzar una buena hidratación. Se aconseja un consumo diario cercano al litro (0,9) en niños de 1 a 3 años, un poco más de un litro (1,2) entre los 4 y 8 años, y un litro y medio (1,6) entre 9 y 13 años. A partir de los 14 años se recomienda una ingesta mayor en varones (2,6 lt/día) y algo menor para las niñas (1,8 lt/ día).

En muchos hogares el agua es sustituida por diferentes tipos de bebidas saborizadas que resultan más atractivas y gustosas, en particular para los niños. Estas bebidas generalmente suelen contener grandes cantidades de azúcares que favorecen un aumento de peso indeseado; algunas también tienen estimulantes y otras sustancias que tampoco son recomendadas para los niños, por lo que se exhorta a controlar su uso.
 

 

Licenciado en Nutrición Miguel Kazarez, miguelkazarez@gmail.com

 

Licenciada en Nutrición Florencia Rosa, mflorenciarosa@gmail.com

Temas relacionados