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Piojos: esos molestos visitantes

dermatóloga Dra. Amelia Kustcher

Antes de ser mamá, quizá nunca te hubieses imaginado atrapando un piojo en la cabeza de tu niño.

Antes de ser mamá, quizá nunca te hubieses imaginado atrapando un piojo en la cabeza de tu niño. Pero es eso precisamente lo que tú o bien otra persona tendrán que hacer si sospechas que tiene piojos. Muchas escuelas hacen controles periódicos de piojos durante el año escolar, revisando la cabeza de cada chico. Recibir una nota de advertencia de que alguien de la clase o de la escuela tiene piojos es la señal de que debes revisar la cabeza de tu hijo, y hazlo lo antes posible porque cuanto más pronto detectes una infestación de piojos más fácil te resultará tratarlos. Y si llegas a encontrar piojos, necesitarás revisar (y posiblemente tratar) a toda la familia. Conozcamos un poco más sobre esta afección.
La pediculosis es una enfermedad del cuero cabelludo, producida por el llamado piojo de la cabeza (pediculus capitis). Las personas más propensas a infectarse son las que habitualmente comparten lugares o comunidades cerradas, como escuelas, clubes, piscinas o destacamentos militares. En los países desarrollados la tasa de infestación promedio es de 3 % en la población general. La mayoría de los casos corresponde a niños en edad escolar (entre 3 y 10 años). Entre los adolescentes y adultos son más propensas las mujeres.
El piojo de cabeza es un parásito externo que se alimenta de la sangre de los seres humanos. El macho mide 1,5 mm y la hembra 2,5 mm, y ambos son de color grisáceo. Se los puede ver fijos al cuero cabelludo o desplazándose velozmente de un extremo al otro de la cabeza. Una vez llegada a la cabeza, la hembra adulta puede poner de seis a ocho huevos por dia. Son las liendres. Estas se pegan firmemente al pelo a una distancia de 3 a 5 mm del cuero cabelludo. Si las observamos con una lupa, veremos que son ovaladas y de un color blanco opalescente. Por lo general, las que están a más de 5 mm del cuero cabelludo están muertas, es decir, que son solo “las cáscaras del huevo”, siendo esta la única forma efectiva de diferenciarlas. En siete u ocho días eclosionan los huevos y nacen nuevos piojos, que llegan a adultos con capacidad reproductiva de entre una y dos semanas después. Su vida es corta, no más de ocho semanas. Fuera del cuerpo humano no logran sobrevivir más de 48 horas. Son muy sensibles a las altas temperaturas, al punto de que suelen abandonar el cuerpo de un individuo con fiebre (período de alta transmisibilidad). La cantidad de piojos en la cabeza de un adulto rara vez supera los cincuenta.
Profundizamos en el tema con la dermatóloga Amelia Kustcher.

¿Qué son los piojos?
Los piojos son ectoparásitos, es decir, parásitos externos. Es una infección altamente transmisible (similar a la gripe). Existen algunos mitos como que los piojos saltan o vuelan y no es así, sino que el contagio se da por contacto cabeza a cabeza o por ejemplo usar el mismo peine. Es por esta razón, justamente que la infección ocurre más frecuente en los niños.

¿Cómo actúan?
El piojo se fija al cuero cabelludo por medio de sus extremidades y se alimenta mediante su aparato bucal, especialmente adaptado para picar y succionar la sangre del cuero cabelludo. Al picar, inyecta su saliva, que produce una intensa picazón, lo que lleva al individuo a rascarse enérgicamente, llegando a producirse lesiones por rascado y engrosamiento y cambios de color del cuero cabelludo. Como consecuencia de esas lesiones, es común encontrar ganglios inflamados en el cuero cabelludo y en el cuello.

¿Cómo podemos combatirlos?
Como primera medida a la hora de buscar la efectividad del tratamiento hay que comunicar a la institución a la que acude el niño de la situación para que en conjunto todas las madres realicen una cura en sus hijos. El tratamiento debe ser simultáneo para que sea efectivo. Se realiza con productos de la industria farmacéutica destinados a tal fin (pediculicidas y ovicidas que matan tanto al piojo como a la liendre). El de uso frecuente es la permetrina al 1 %, ya sea en forma de champú, loción o crema de enjuague. Su uso está contraindicado en niños menores de seis meses y en mujeres embarazadas.

¿Todos los tratamientos son tópicos?
Hoy día sí, aunque recientemente se publicó un estudio inglés que avala el uso de la ivermectina por vía oral. El estudio fue realizado con niños de entre 6 y 15 años. La verdad es que aún se continúa investigando acerca de este medicamento, pero es un tratamiento novedoso contra los piojos y más eficaz. Con solo dos tomas se elimina a todas las liendres, el parásito sufre una parálisis y luego muere.

Cómo evitar el contagio
1. Examinar diariamente la cabeza de las personas expuestas, en busca de liendres o piojos.
2. Usar el cabello recogido y lavarlo frecuentemente.
3. Desinfectar la ropa de cama, toallas y ropa de uso general, lavándolas con agua caliente o calor seco, en ambos casos a más de 60 °C durante 20 minutos o hervir 10 minutos.
4. Si la ropa es delicada y no puede limpiarse en la forma descrita, se colocara en una bolsa plástica bien cerrada durante cinco días.
5. Sumergir peines y cepillos durante 10 minutos en alcohol medicinal o por 20 minutes en agua caliente (> 60 °C).
6. Los elementos pequeños podrán ser esterilizados en microondas durante 60 segundos.
7. Pasar la aspiradora a fondo sobre el piso, camas, sillones, almohadas, para eliminar liendres y piojos.
8. Si algún miembro de la familia tiene piojos, se aconseja tratar a todo el grupo familiar y revisar a los contactos escolares. Estos no deben ser tratados si no se demuestra infección.
9. Los niños que realicen un correcto tratamiento por la tarde, pueden concurrir al otro día al colegio (si han pasado más de 12 horas).
10. Se debe avisar en la escuela para que se adopten las medidas de control de contactos.
11. Numerosos trabajos demuestran la eficacia de programas de control: los llamados “día semanal del piojo”, durante los cuales los docentes controlan uno por uno a todos los niños, para detectar a los que están infectados. Se les comunicara a los padres la necesidad de tratamiento como requisito indispensable para su reincorporación.

Signos y síntomas que alertan sobre la presencia de los piojos
1. Sensación de cosquilleo en el cuero cabelludo.
2.Sensación de que algo se está moviendo en el pelo.
3. Picazón producida por una reacción alérgica a las picaduras de los piojos (los niños suelen rascarse o refregarse el cuero cabelludo, en especial alrededor de la nuca o detrás de las orejas).
4. Llagas en la cabeza por rascarse.
5. Irritabilidad.
6. Problemas para dormir (los piojos son más activos en la oscuridad).

 

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