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Colesterol en los niños

pediatra neonatólogo Fernando Prego

Hoy trataremos un tema no muy común para los más pequeños, pero sí para los más grandes: el colesterol.

 

El colesterol es una sustancia que el cuerpo necesita para su normal funcionamiento. De hecho, es esencial para la vida. El colesterol forma parte de la membrana celular (cubierta o envoltorio de las células), de muchas hormonas que regulan el funcionamiento del organismo y de los ácidos biliares que forman parte de la bilis que nos permite digerir las grasas, por mencionar solo algunos ejemplos. Sin colesterol no podríamos vivir. Pero un exceso de colesterol puede ser perjudicial. El exceso de colesterol en sangre aumenta el riesgo de padecer infarto cardíaco o angina de pecho y otros problemas vasculares.

 

¿Es cierto que en la actualidad son más frecuentes los casos de niños con colesterol?
Sí, algo que se debe a dos factores. El primero es que es una enfermedad que se está estudiando cada vez más y como el que busca, encuentra, aumentan los casos detectados. En segundo lugar, los hábitos alimentarios de los niños han cambiado respecto a antaño. Sintéticamente podemos decir que existen tres grandes grupos de alimentos: 1) los hidratos de carbono, que generan energía al quemarse; 2) las proteínas, los aminoácidos con los que se construye la energía; y 3) las grasas, en donde esta se almacena. Estos tres tipos de alimentos se relacionan unos con otros, es decir, se puede pasar de lípidos a glucosa o proteínas, los tres grupos al combinarse pueden fabricar lo que el cuerpo necesita para funcionar, pero lo que sobra, el cuerpo lo reserva. El colesterol es parte del metabolismo de los lípidos y parece estar relacionado directa o indirectamente con las lesiones de las arterias o la placa ateroma vinculada a su vez a la hipertensión o a los infartos. No es normal que un niño tenga accidentes vasculares debido al colesterol (aunque se dan casos), es por eso que cuando hablamos de colesterol en niños en realidad a lo que los profesionales apuntamos es la prevención. Los pediatras hemos aprendido, a lo largo de los años, que muchos de los problemas acaecidos en la etapa juvenil van relacionados a los hábitos de alimentación en la edad pediátrica. Una vez que se comprendió eso los pediatras comenzamos a colaborar con los médicos de los adultos, tratando de prevenir futuras complicaciones.

 

En relación al colesterol se habla además de un factor genético, ¿cuál es su incidencia real?
Solo el 5% de los casos de personas con colesterol son explicados por una patología familiar. Por el contrario, el 95% están relacionados a los malos hábitos de alimentación.

 

¿Cuáles son esos malos hábitos que se deben procurar evitar?
La ingesta de la llamada comida chatarra, el exceso de glúcidos y la no actividad física, sobre todo. En los primeros años de vida es más fácil crear esos hábitos saludables, más difíciles de adquirir cuando el adolescente tiene su independencia, cuando come fuera de la casa y nadie controla qué ingiere.

 

¿Hay niños propensos a padecer de colesterol elevado?
Sí, es el caso, por ejemplo, de los niños obesos. La obesidad es hoy día, a nivel mundial, un tema aun más importante y generalizado que los casos de desnutrición.

 

¿Por qué es importante que los padres se preocupen por hacerle un análisis de colesterol a sus hijos?
Vale decir, que la rutina de estudios de colesterol no es de lo que se frecuenta hacer en los niños, sino que en general solo se realiza cuando las características físicas del niño (obesidad) son indicadores de que podría existir un problema o bien, cuando hay un antecedente familiar que justifique se realice ese examen. En lo que sí insistimos los pediatras es en que los padres tienen que fomentar la actividad física por un lado y por otro, lo positivo de una dieta equilibrada. No hay que olvidar que se apunta siempre a prever futuros problemas que pueden darse en la adultez.
 

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