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Las vacunas en pediatría

La vacunación constituye una de las intervenciones más eficientes en salud pública.

El objetivo primordial es la erradicación o eliminación de las enfermedades infecciosas prevenibles por las vacunas disponibles. En Uruguay las vacunas que integran el Programa Nacional de Vacunaciones son gratuitas y obligatorias para todos los habitantes del país.
Según información que recoge la Sociedad Uruguaya de Pediatría, la historia de las vacunaciones en Uruguay se remonta a los inicios del siglo XIX con la aplicación de la vacuna contra la viruela. Desde ese momento hasta la fecha diversas leyes, decretos y otras normas han reglamentado su aplicación a diferentes sectores de la población. Sin embargo, no es hasta 1982 en que las mismas toman forma de un programa de alcance nacional (Programa Ampliado de Inmunizaciones - PAI) que incluye en forma obligatoria las principales vacunas necesarias en la infancia. La aplicación gratuita y a todo público en todos los servicios de vacunaciones (estatales y privados) permite el cumplimiento de la obligatoriedad en todo el país.
En 1987 el Ministerio de Salud Pública (MSP) asigna a la Comisión Honoraria para la Lucha Antituberculosa la faz ejecutiva del programa bajo la supervisión de la División Epidemiología del MSP que mantiene la responsabilidad normativa y de planificación con el apoyo de la Comisión Nacional Asesora de Vacunaciones (integrada por representantes de la Facultad de Medicina, Sociedad Uruguaya de Pediatría y otras entidades ténicas estatales, así como profesionales uruguayos expertos de alto reconocimiento).
Desde 1982, y particularmente de 1987 a la fecha, los porcentajes de población vacunada alcanzan niveles progresivamente más altos colocando a Uruguay en los primeros lugares a nivel internacional. También desde 1982 el PAI cuenta con el asesoramiento y apoyo de la Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud y se establecen pautas y planes de vacunación coordinada con los demás países de las américas. Estos se traducen en los planes de erradicación de la Poliomielitis y el Sarampión.
Los altos niveles de vacunación, que hoy superan el 90% - 95% se traducen en un alto grado de control de las enfermedades prevenibles por vacunas. En la actualidad el país ha logrado la erradicación definitiva de, por ejemplo, la poliomielitis (certificada por OPS/OMS en 1994), la eliminación del tétanos del recién nacido (18 años desde el último caso) y la difteria.
El PAI no cuenta con financiamiento externo ni planes de ayuda internacional lo que permite asegurar su continuidad e independencia técnica.
Para conocer más sobre el plan de vacunación de Uruguay conversamos con el pediatra Fernando Prego.

¿Qué es una vacuna?
Es un producto biológico que sirve para prevenir infecciones. Activan el organismo para que desarrolle defensas específicas contra ellas. Están compuestas por fracciones de microorganismos o parte de proteínas de los mismos (vacunas inactivadas) o por microorganismos vivos debilitados (vacunas atenuadas). El esquema de vacunación obligatoria de Uruguay es muy bueno, uno de los mejores de la región y del mundo. En el país se vacunaba desde la época de Artigas, en el año 1816 hay antecedentes de que se diera la vacuna contra la viruela, por ejemplo. La vacunación en Uruguay se remonta hasta aquellos años. Esa vacuna histórica ya no se da más en el mundo porque la viruela es una enfermedad que se ha erradicado y eso fue un logro de, justamente, la vacunación. Con esta acción se busca proteger a la población y lograr que eventualmente la enfermedad desaparezca.
Existe un tipo de vacunas dentro del sistema de salud que son las obligatorias que se encuentran en el esquema de vacunación aprobado por el MSP. Este esquema es recordado por los pediatras en los controles, pero los padres también deberían tener siempre las fechas presentes. Cuando hablamos de vacunas obligatorias en pediatría tenemos aquellas que se dan a los 2, 4, 6, 12, 15 y 21 meses, y a los 5 y luego 12 años.

¿Cuáles son las vacunas que se aplican hoy día?
Actualmente el Programa Nacional de Vacunaciones administra 10 vacunas, que previenen 13 infecciones: tuberculosis, poliomielitis, difteria, tétanos, tos convulsa, hepatitis B, infecciones por Haemophilus influenzae (sobre todo meningitis) infecciones por neumococo (sobre todo meningitis y neumonías), sarampión, rubéola, paperas, varicela y hepatitis A.

¿Son seguras las vacunas en el embarazo?
Hay que consultar al médico en cada caso particular, pero sí se aplica por ejemplo la vacuna antitetánica o puntualmente, en esta época de frío, la vacuna contra la gripe. Otra que se suele administrar a las embrazadas es la que previene la tos convulsa, pero en ese caso se vacuna a todo el núcleo familiar, incluyendo a los padres, por ejemplo.

¿Es bueno que los padres cuestionen el esquema de vacunación obligatoria?
En el país hay mucha aceptación del esquema por parte de la población. Las vacunas son recomendables y, más allá de que el niño genere un pequeño cuadro febril, en general, no sucede nada más grave. La enfermedad se manifiesta con un poco de temperatura elevada y algún malestar, que desaparece en un día o dos y que retrocede al tomar una dosis pequeña de analgésico.

Hay otro tipo de vacunas, aquellas que son parte de la agenda gubernamental, como por ejemplo la vacuna contra la gripe. Ante estos anuncios los padres suelen preguntarle al pediatra: “¿Vacuno a mi hijo o no lo vacuno?”.
Estas vacunas están dirigidas a un target específico de la población. En el caso de la vacuna antigripal por ejemplo se recomienda a niños pequeños de entre 6 y 5 años, que sufran alguna patología respiratoria, cardíaca o sean inmunodeprimidos. Lo mismo aplica para los adultos. Luego se aconseja para las embarazadas y, ya fuera de lo que es el área de la pediatría, en personas mayores a 65 años. Lo que hay que tener claro cuando se vacuna contra la gripe es que nos estamos protegiendo, puntualmente, de la influenza. Esto no quiere decir que el niño o quien se dé la vacuna no se va a resfriar, porque hay muchos otros virus dando vueltas. Una campaña de vacunación tiene una doble misión, la personal y la social. En lo personal cuando uno se vacuna se está protegiendo a uno mismo, pero en lo social estamos previniendo una epidemia, y eso es lo que hace a las campañas de vacunación tan importantes. Socialmente, recomiendo acompañar la campaña. Si estamos dentro del target indicado creo que es bueno vacunarse, si no lo estamos es una opción que tenemos, porque no es obligatoria.

A veces salen a la luz pública casos de reacciones adversas a las vacunas que están dentro del esquema obligatorio de vacunación. ¿Estos casos son reales?
Sí, lo son, pero es muy importante destacar que son los menos. Son la excepción a la regla. Cuando una vacuna es incorporada a un esquema de vacunación, y hay que tener en cuenta que generalmente es una decisión que se adopta en muchos países del mundo, es porque han sido testeadas durante una etapa previa muy larga. En general, el margen de riesgo de las vacunas obligatorias es muy bajo, aunque no es nulo, pero es casi nulo. Como todo aquello que se adopta masivamente, las vacunas tienen un riesgo mínimo, pero no hay que temerles.

 

 

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