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Vacuna del virus del papiloma humano (VPH)

Alicia Fernández

Recientemente se incorporó en el país, de forma gratuita pero no obligatoria, la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) en niñas de 12 años.

La infección por VPH ocurre por transmisión sexual, bastando el contacto piel a piel para que haya posibilidades de contagio. El desarrollo de cáncer de cuello uterino no depende, sin embargo, solo de la presencia de este virus. Existen otros elementos a tener en cuenta, como ser: el comienzo precoz de la vida sexual activa, el mayor número de compañeros sexuales, el hábito de fumar, el uso de anticonceptivos orales, presencia de otras infecciones de transmisión sexual, a lo que se suman factores genéticos, hormonales y la respuesta defensiva o inmunitaria frente a la infección.
La mayor incidencia del cáncer de cuello uterino ocurre entre los 30 años y los 65 años, aunque se han detectado casos desde los 13 años. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 99% están vinculados con el VPH.
Estos virus infectan las células basales del epitelio y puede suceder que permanezcan en forma latente o que continúen replicándose. En determinadas circunstancias, y cuando la infección se mantiene, este virus latente (está quieto, pero está ahí sin causar daño) es capaz de interferir con el ciclo celular, provocando alteraciones en el crecimiento normal que puede llevar a la aparición del tumor. No todos los virus tienen igual poder oncogénico (de producir cáncer), y justamente son estos tipos, los que más frecuentemente se ven vinculados al cáncer, en los que se basan las vacunas elaboradas. Es importante recordar: las vacunas no curan, previenen.
De acuerdo a la revisión del tema realizada por el Comité de Infectología de la Sociedad Uruguaya de Pediatría (SUP), “se estima que por cada millón de mujeres infectadas por VPH, 100 mil desarrollarán lesiones precancerosas; 8.000 desarrollarán carcinoma in situ o neoplasia intraepitelial y 1.600 desarrollarán cáncer invasor exceptuando que el carcinoma in situ o la neoplasia intraepitelial hubiesen sido diagnosticados y tratados”.
Otro elemento a tener en cuenta es que el que el screening de cáncer de cuello mediante el papanicolau (PAP) es una medida de prevención secundaria que debe mantenerse, aun con la vacunación implementada. Un programa de vacunación en contra del VPH no puede olvidar la importancia de la realización del PAP, por un lado, porque hay virus capaces de producir el cáncer que no están cubiertos por las vacunas, y por otro, porque no se conoce aún la inmunidad que otorgan a largo plazo.
La vacunación reduce las probabilidades de padecer cáncer de cuello uterino, pero no es el único medio. Es fundamental hacer hincapié en la educación sexual adecuada, destacando cuáles son los comportamientos de riesgo, y a ello sumar la importancia de la realización del PAP como medidas imprescindibles, tarea compartida por padres, cuidadores, educadores, comunicadores, pediatras, médicos de familia y ginecólogos. Es decir, es tarea de todos y cada uno de nosotros.
Así como en Estados Unidos, España, Reino Unido, Holanda, Australia, Panamá y Argentina, entre otros, la autoridad sanitaria en Uruguay decidió incorporar no en forma obligatoria pero sí gratuita en niñas y a los 12 años, la vacuna para el VPH. En el país hay dos vacunas disponibles y registradas por el Ministerio de Salud Pública que son producto de la ingeniería genética, (no tienen virus vivos ni atenuados, por tanto no infectan a quienes las reciben pero sí les otorgan defensas, inmunidad): Gardasil del laboratorio Merck y Cervarix de Glaxo-Smith-Kline. La primera de estas es la que ha sido elegida.
Los efectos adversos descritos son en su mayoría leves, como dolor o inflamación en el sitio de administración, dolores musculares, dolores de cabeza, fiebre de corta duración, síntomas gastrointestinales, erupciones cutáneas y, más raramente, mareos. En caso de padecer algún efecto adverso, es importante comunicarlo oportunamente al Departamento de Vigilancia Epidemiológica del MSP, que llevará un registro de los casos.
Es importante que las jóvenes sepan que vacunarse antes de tener relaciones sexuales puede evitar que se infecten con los virus que contiene la vacuna, pero que pueden existir otros menos frecuentes que también pueden causar cáncer, por eso es tan importante la realización periódica del PAP.
Es fundamental tener claro que el hecho de que una niña de 12 años se vacune contra el VPH no implica necesariamente que retrasará el inicio de su vida sexual o que tendrá un único compañero sexual.
Por esta razón, a pesar de la posibilidad que existe en Uruguay de contar con la vacuna y prevenir el contagio, es necesario que aconsejemos a las adolescentes, sean o no nuestras hijas, acerca de la importancia de tener una vida sexual activa sana cuando sea momento de proyectar el inicio de una familia.

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