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Calefacción del hogar y enfermedades respiratorias

Dr. Fernando Prego

Cada día estamos menos dispuestos a pasar frío. Queremos andar menos abrigados, nos gustan las casas más calefaccionadas y nos encantaría poder estar en manga de camisa en pleno invierno.

Por su lado, los sistemas de calefacción se han ido perfeccionando cada vez más y la oferta en esta época del año es bastante amplia. En primer lugar, hay que aclarar que para un ambiente climatizado saludable la temperatura no debe superar en invierno los 19 ºC a 20 ºC y, en la noche, un par de grados menos para dormir de forma saludable. ¿Por qué? Porque en general, en esta época del año, los cambios bruscos de temperatura entre el interior y el exterior son los que generan y favorecen las infecciones virales.
A la hora de elegir la calefacción en el hogar hay varias cosas a tener en cuenta, por esta razón conversamos con el doctor Fernando Prego.

¿Cómo puede influir la calefacción en las afecciones respiratorias?
Existen muchos sistemas de calefacción, losa radiante, estufas de gas, eléctrica, de leña y demás. Una primera clasificación, a su vez, separaría los artefactos que funcionan a combustión (cocinas, braseros, estufa de querosén, supergás, gas de cañería, leña y carbón) de las que calientan a través de la circulación de aire caliente, como por ejemplo los aires acondicionados. Los artefactos de combustión consumen oxígeno y liberan monóxido de carbono, que es un gas que puede provocar dolor de cabeza, mareos, náuseas y vómitos. La estufa es el ejemplo más claro, pero las de gas o de querosén también tienen un riesgo. Por un lado es el riesgo intrínseco de que el niño pueda quemarse con la llama del artefacto o de la estufa de leña, por otro lado existe el riesgo del que hablábamos en un principio, queman oxígeno y producen sustancias que pueden ser nocivas. En algunos casos, puede darse lo que se llama contaminación intradomiciliaria, es decir, aquella que es provocada por estufas sin ventilación exterior o cámara cerrada de combustión, por humo de cigarrillo, gases tóxicos, polvo y humedad, dentro de lugares cerrados como casas, colegios y oficinas y que afectan la salud de quienes usan esos recintos. Este tipo de contaminación puede representar un riesgo importante para la salud si se considera que en general los individuos permanecen gran parte del día dentro de sus hogares.

¿Qué sucede con los sistemas de calefacción por aire caliente? ¿Hay riesgo?
En realidad, los sistemas de aire caliente tienden a resecar el ambiente, lo que tampoco es bueno para la salud, ya que pueden generar problemas en mucosas, ojos y piel; además, la exposición prolongada a este aire también puede provocar mareos o dolor de cabeza. En sí, el mejor sistema sería el de un aire acondicionado, que mantenga ciertos parámetros de humedad y temperatura en el aire. Estos aparatos existen pero son muy caros y no es fácil cambiar la calefacción en la casa de una familia estándar de un día para el otro.

¿Qué medidas podemos tomar para prevenir eventuales afecciones respiratorias por la calefacción?
Podemos decir que los sistemas tradicionales tienen riesgos para la salud de los niños pero peor es no calefaccionar el ambiente, no podemos exponerlos a bajas temperaturas todo el tiempo y, por otro lado, tampoco se puede tenerlos en un ambiente demasiado caliente. Una casa sana es un lugar templado, bien ventilado y bien asoleado (el sol disminuye los ácaros de polvo de las habitaciones y mantiene la temperatura). Además, lo ideal es que el aire de un espacio no sea ni muy seco ni muy húmedo, y para eso conviene saber las virtudes y los defectos de los distintos sistemas de calefacción y estufas. En los meses fríos es importante procurar una temperatura lo más pareja posible dentro de la casa, evitar calefaccionar más un sector de la casa que otro ya que los niños, inevitablemente, pasan de una pieza calurosa a otra más fría, propiciando entonces el ambiente indicado para que se resfríen.
Si se opta por un sistema de combustión, además de asegurarse de tener una buena ventilación que permita circular el oxígeno y disipar los productos que emite, se debe cuidar que no permanezca prendido en la noche o en los momentos en los que el adulto no está para evitar riesgos si el niño se acerca.
Los sistemas de aire generan más problemas, por ejemplo, en los apartamentos con losa radiante es frecuente que los niños se despierten en la noche con tos o la nariz seca, no pueden respirar. El problema, y también la solución, está en alcanzar una temperatura razonable que permita a los integrantes de la casa permanecer cómodos, un poco abrigados, sin la necesidad de elevar demasiado la temperatura.

¿Qué incidencia tiene la temperatura a la que ponemos la calefacción en las afecciones respiratorias?
La calefacción muy alta perjudica la salud porque aumenta el producto que liberan los artefactos, ya sea aire seco o los gases de la combustión. No es fácil regular el sistema de calefacción que se tiene en la casa. En sí, la forma de prevenir los efectos nocivos de la calefacción es utilizarla con sentido común, teniendo en cuenta todos los elementos mencionados.
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