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Lactancia y alimentación

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Amamantar en verano: más importante que nunca

Claudia López

La lactancia materna es el mejor alimento para los bebés sin importar la estación del año.

El verano se caracteriza por altas temperaturas, usamos menos ropa y comemos más liviano. Las mismas necesidades que tenemos los adultos de tomar más agua y estar frescos, también las tienen los bebés. Es importante hidratarlos y mantenerlos frescos, eligiendo con cuidado la ropa y dejándolos en lugares con sombra y una ventilación adecuada.
Debido al calor y a una mayor necesidad de hidratación, es esperable que los bebés tengan sed con más frecuencia y pidan el pecho más seguido.
Antiguamente se creía que los bebés debían amamantarse cada 3 horas y 10 minutos de cada lado. Hoy día se ha comprobado que este es un concepto errado y mantener este mito durante el verano puede ser peligroso. Más que en cualquier otra estación, es importante ofrecer el pecho a demanda. Esto significa cada vez que el bebé lo pida.
Es común que los bebés pidan con mayor frecuencia en verano y que, en algunas ocasiones, tomen el pecho por pocos minutos. Esta es una forma que tienen de refrescarse y saciar la sed.
Otra ventaja no menor es la practicidad y la inmunidad que brinda la leche materna. Recordemos que las altas temperaturas conlleva a que los alimentos se echen a perder con mayor facilidad. Si llevamos leche preparada en mamaderas, pueden no estar en las mejores condiciones ni en la temperatura adecuada. La leche directa del pecho materno siempre va a estar en condiciones ideales. Amamantar evita tener que esterilizar utensilios.
Asimismo, esta estación se caracteriza por brotes de diarrea o deshidratación. La leche materna tiene componentes de inmunidad que ayudan a prevenir que los bebés se enfermen, y en caso de que lo hagan, disminuye la severidad de la enfermedad. Los minerales, vitaminas y sales que aporta la leche materna colaboran además con una hidratación adecuada.

¿Es necesario darle agua al bebé?
Los bebés menores a 6 meses, que transitan por la etapa de la lactancia exclusiva, no solo no necesitan tomar agua, si no que no debn hacerlo. El sistema digestivo del bebé está diseñado para recibir de forma exclusiva leche materna durante los primeros 6 meses, cualquier otro tipo de ingesta puede ser nociva para su sistema. Los papás nos preguntamos con frecuencia: “¿Qué le puede hacer un vaso de agua?”. En nuestro país el agua de la canilla es potable, sin embargo esto es solo para los adultos porque tenemos la capacidad de digerir y combatir los químicos presentes en ella, así como ciertas bacterias que pueden estar allí. Sucede lo mismo con el agua envasada, resulta inoportuno exponer a los bebés a sustancias que aún no están preparados para digerir.
La leche materna tiene todos los componentes que el bebé necesita, los cuales son ideales para el desarrollo de su sistema digestivo e inmunológico, entre otros.
A aquellos bebés mayores de 6 meses, que ya han comenzado a consumir otros alimentos, puede dárseles agua potable. Si es de la canilla, se recomienda hervirla y dejar que enfríe antes de ofrecerla. Igualmente, si el bebé toma grandes cantidades de agua o jugos probablemente disminuirá el consumo de leche materna. La madre deberá equilibrar los alimentos que ofrece, según las indicaciones del pediatra, para mantener el mayor tiempo posible la etapa de la lactancia. La misma será de vital importancia hasta que el bebé termine de desarrollar su sistema inmunológico, hecho que sucede aproximadamente a los 2 años de vida, razón por la cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda amamantar hasta esa edad.
Muchas veces escuchamos que la mamá que amamanta tiene que tomar mucha agua para producir leche. Es frecuente ver mujeres obsesionadas por tomar agua todo el tiempo. El puerperio trae consigo varios desafíos y nuevos retos, el “tener que tomar agua” no puede convertirse en una “tarea más” que la mamá tiene que hacer. Las investigaciones al respecto demuestran que el consumo de agua ideal es según la sed que la mamá tenga. Comúnmente, cuando la mamá comienza a amamantar, tiene una sensación de sed intensa. También puede sucederle a lo largo del día. Siguiendo las sensaciones de nuestro cuerpo, vamos a saber cuál es la cantidad ideal de consumo de agua para cada una.
Es conveniente tomar agua fresca, con bajos contenidos en sodio. El consumo de jugos naturales o licuados de fruta puede aportarnos nutrientes y minerales que ayudan a complementar una nutrición equilibrada, la cual es fundamental durante el período de amamantamiento.

¿Cómo conservar la leche extraída en el verano?
Aquellas mamás que necesiten extraer su leche deberán tener especial cuidado en su conservación. Todos los elementos que se utilicen deben ser especialmente esterilizados, y se debe tener una adecuada higiene en manos y uñas.
En promedio, la leche materna puede conservarse a temperatura ambiente durante ocho horas. Sin embargo, en el verano, la temperatura suele ser superior a los estándares promedios. Si la mamá no tiene posibilidades de conservar esta leche en el refrigerador, es conveniente que lleve consigo un bolso térmico y coloque en el mismo bolsas de hielo. Allí podrá conservar la leche con mayor seguridad hasta llegar a la casa y colocarla en el refrigerador.
En suma, la lactancia materna es muy importante durante el verano. Sus propiedades la convierten en el alimento ideal para nuestros hijos, en especial si son menores a 6 meses. Durante esta estación, sus propiedades los protegerán de diarreas y otras enfermedades. Amamantar a demanda permitirá que se mantengan bien hidratados. La practicidad de tener el alimento en las condiciones óptimas las 24 horas al día es una ventaja en esta época del año, en donde el calor tiende a descomponer los alimentos. Además de las diversas ventajas nutricionales y fisiológicas, la lactancia promueve el vínculo madre-bebé, una interacción especial en cualquier momento del año.

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