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Causas, síntomas y tratamiento de las infecciones

Mabel González

Alrededor del 3% de las niñas y el 1% de los niños tienen como mínimo una infección urinaria durante la infancia, generalmente en los primeros años de vida.

Después del año, las niñas tienen una probabilidad cinco veces mayor que los niños de contraer la infección. El síntoma más común frente a una infección urinaria es, en muchos casos, una fiebre de origen desconocido cómo unico indicio. Alrededor del 5% de los bebés y niños pequeños que tienen fiebre sin ningún otro síntoma padecen infección urinaria. La ausencia de otros síntomas explica que tantas infecciones urinarias en los niños transcurran sin ser detectadas, de acuerdo con la Academia Estadounidense de Pediatría.
Si bien las infecciones urinarias son por lo general fáciles de curar, si no reciben ningún tratamiento pueden producir daños permanentes en los riñones e incluso insuficiencia renal. Los médicos dicen que los niños menores de 2 años son más propensos a sufrir daños graves, por eso es importante detectar y tratar esta afección lo más pronto posible. Es muy importante consultar a un médico si hay sospechas de que el niño tiene una infección, es por ello que profundizamos en el tema con la pediatra Mabel González.

¿Qué es la infección urinaria?
Las infecciones urinarias, como su nombre lo dice, son infecciones del aparato urinario. La gravedad de las mismas se diferencia mucho de acuerdo a la edad del niño. Si el niño es un lactante o es muy pequeño las infecciones urinarias son de entidad severa porque afecta la zona baja y alta del aparato urinario. Recordemos que el aparato urinario está conformado por los riñones (que producen la orina), los uréteres (los conductos que llevan la orina desde los riñones hasta la vejiga), la vejiga (que almacena la orina hasta que el cuerpo está listo para vaciarla) y la uretra (el conducto que lleva la orina desde la vejiga hacia el exterior). Normalmente la orina recorre este camino sin dificultad. No obstante, cuando entran bacterias en la orina, que provienen de la piel de alrededor de los genitales o del recto, o que llegan a través del torrente sanguíneo, se puede producir una infección e inflamación en cualquier punto a lo largo del recorrido. Una infección urinaria puede darse en cualquiera de estas partes o en más de una a la vez. Cuando solo compromete a la vejiga se habla de infección en la zona baja y cuando compromete a los riñones es una infección alta.

¿Afecta a los niños de ambos sexos?
Sí, puede ocurrir en ambos sexos. Cuánto más pequeño el niño más grave puede llegar a ser. Por otra parte las manifestaciones son mucho más sutiles porque el lactante o el bebé no puede comunicarse y decir si le duele algo. Un lactante puede solo tener fiebre o no estar aumentado de peso de forma adecuada, o bien puede haber perdido el apetito. Hay que estar atento a los síntomas, y pensar en descubrir rápidamente si existe infección porque, como ya se dijo, suelen ser muchísimo más severas en los niños pequeños.

¿Cómo se pueden diagnosticar?
Como primer medida frente a un cuadro febril hay que concurrir con el niño al pediatra. Si el médico no encuentra un foco visible en el niño que pueda explicar la fiebre, lo primero que hará es pedir un examen y cultivo de orina. Lo mismo sucede cuando el bebé asiste al control pediátrico y se ve que perdió peso o no aumentó nada. Aunque no haya más síntoma que este se debe sospechar de una infección urinaria, porque en general las infecciones en los niños son bajas y altas, y afectan por lo tanto a los riñones.

¿A qué se pueden deber?
En los niños pequeños en general es por causas congénitas que determinan que tenga alguna malformación en el aparato urinario. La más frecuente se llama reflujo vesicoureteral. Cuando orinamos la vejiga se contrae y la orina es expulsada hacia el exterior, pero cuando existe esta malformación la orina refluye, es decir vuelve por los uréteres hacia arriba. Esto puede darse con diferentes grados de gravedad. El reflujo vesicoureteral se manifiesta en 30% a 40% de los bebés y niños pequeños que tienen infecciones urinarias.


¿Tiene solución?
Depende del grado de gravedad. Si es un reflujo pequeño hay que tratarlo no solo cuando el niño tiene la infección urinaria sino cuando está bien para que no se produzcan. Pero cuando el reflujo es grado 5, que es el máximo, y existe una deformación importante de los uréteres, el niño debe ser sometido a una cirugía para solucionar el problema. Siempre es el médico tratante quién decide la solución con base en un diagnóstico.

En niños más grandes la causa más común de las frecuente urinarias es una mala higiene, sobre todo en las niñas, ¿por qué?
La higiene de las niñas debe realizarse desde delante hacia atrás para no contaminar la zona genital con bacterias. En los niños más grandes el tratamiento es con antibióticos, y en general no tienen mayores problemas.
Lo más importante a tener en cuenta es que en los niños, las infecciones urinarias deben tratarse rápidamente con antibióticos para proteger los riñones. Cualquier niño de menos de 6 meses o que tenga otras complicaciones debe ser visto por una especialista inmediatamente.
Los bebés más pequeños normalmente permanecerán hospitalizados y se les administrarán antibióticos a través de una vena. Los bebés mayores y los niños se tratan con antibióticos por vía oral. Si no es posible, son ingresados al hospital, donde les administran antibióticos por vía intravenosa.
Es importante que su hijo tome mucho líquido durante el tiempo en que tenga la infección urinaria.

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