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¿Que hacer ante quemaduras de sol?

Dra. Emilia Méndez

Si bien los rayos solares generan bienestar y son imprescindibles para el desarrollo de las personas, ya que permiten la absorción de las vitaminas A y D, si no se toman la precauciones necesarias, pueden ser dañinos para la piel.

El espectro solar está formado por tres tipos de radiaciones que llegan a la piel: los rayos ultravioleta (5%), luz visible (45%) y los rayos infrarrojos (50%). A su vez, los rayos ultravioleta se dividen en tres tipos: UVA, UVB y UVC. Los UVC son detenidos por la capa de ozono y no alcanzan a llegar a la Tierra. Los rayos UVA son los responsables del bronceado, del fotoenvejecimiento cutáneo y del daño ocular, ya que penetran en la piel más profundamente (estos atraviesan las nubes, los vidrios y el agua). Y los UVB son los más peligrosos, puesto que provocan quemaduras solares y cáncer de piel en los casos más graves.
La exposición indebida al sol genera lesiones que van desde el enrojecimiento de la piel hasta auténticas quemaduras. Una quemadura solar es una reacción ante la exposición prolongada a los rayos ultravioleta.
Cuanto más blanca sea la piel, mayor será el riesgo que se presente una daño grave en la misma por sobreexposición solar.
Estudios han demostrado que entre el 50% y el 80% de la exposición total a los rayos ultravioleta ocurre antes de los 18 años, ya que la piel “tiene memoria” de toda la radiación que ha recibido durante los primeros años de vida.
Patro Gabaldón, de GuiaInfantil.com, hace incapié en que la niñez es una etapa crucial para el aprendizaje y la asimilación de hábitos saludables duraderos. La mayoría de los padres son concientes de la necesidad de que los hijos estén protegidos del sol; casi todos cuidan de se cubran con gorros, usen crema con protector solar adecuado y permanezcan pocas horas bajo el sol, evitando las horas centrales del día, pero la recomendación para los bebés menores de 6 meses es todavía más drástica: no deberían quedar expuestos al sol directo nunca, ni siquiera con cremas protectoras.
La mejor protección para los bebés es la sombra, no se debe confiar demasiado en las nubes ya que los rayos ultravioletas pueden atravesarlas. La piel de los bebés es muy delicada y, por tanto, mucho más sensible a las agresiones externas. Un bebé es mucho más vulnerable que un niño mayor, ya que todavía no puede decir claramente si tiene calor, ni quejarse si se siente molesto.
Sólo diez minutos de exposición al sol en horas centrales del día en un recién nacido pueden ser suficientes para producirle quemaduras.

Para profundizar en este tema hablamos con la dermatóloga Emilia Méndez.

¿Qué son las quemaduras solares?
Las quemaduras solares son provocadas por el sol, es decir, es una quemadura provocada por radiación, no sólo térmica. Esto es importante de apreciar. La fotoprotección es la mejor forma de tratar las quemaduras, prevenir que sucedan. Hay que controlar permanentemente al bebé y al niño pequeño para que no suceda que se expongan al sol partes de su cuerpo como por ejemplo una mano si están bajo un árbol o bajo un toldo. Si esto pasa es que se producen las quemaduras solares.

¿La piel de los bebés es muy sensible para estar expuesta al sol directo?
Lo bebés y niños pequeños no tienen que exponerse al sol directamente. Su piel es mucho más fina que la del adulto por lo que una quemadura en un niño o bebé es mucho más importante que en un adulto. La misma cantidad de radiación afecta más a los más pequeños y produce lesiones más graves. Un dato interesante es que la mayoría de las quemaduras solares en niños suceden pese a tomar precauciones como ponerles pantalla solar. Por esto es importante seguir la primera regla: no exponerlos al sol directo.

¿Qué aspecto tiene una quemadura solar?
La manera de darse cuenta no es inmediata, pero en general entre las primeras 6 a 10 horas comienza a aparecer un área de color rojizo en la piel, hay eritema y ardor. El impacto mayor es al día siguiente de haber estado expuesto al sol, entre 12 y 24 horas después; y puede molestar incluso pasadas las 72 horas. Cuando hay un eritema de color rojo hablamos de quemadura en primer grado. Esta puede demorar hasta una semana en remitir y curarse realmente. Cuando aparece además una o más ampollas estamos frente a una quemadura de segundo grado. Es muy importante que mientras que el niño o bebé se cure no se exponga nuevamente al sol. Las quemaduras de segundo grado necesitan un tratamiento médico. Hay que tener en cuenta que las quemaduras se miden por la extensión que abarcan de la superfice corporal. De ahí también la diferencia con el adulto. Una mano quemada de un bebé es el 1% de la superficie corporal del mismo, que no es proporcionalmente igual a un adulto.

¿Cuáles son las medidas a tomar frente a una quemadura solar?
Sin duda, consultar a un médico si la quemadura es considerable. Pero en el momento hay que actuar lo más rápidamenter posible. Lo primero que hay que hacer es colocar sobre la zona afectada paños fríos. Por supuesto alejarlo del sol completamente. Luego de consultado el médico este puede recomendar el uso de alguna crema con corticoides. Es importante prestar atención al comportamiento del bebé, fijarse que no deje de comer y que no tenga fiebre. Ante esos síntomas hay que consultar nuevamente. Y finalmente, hay que hidratar mucho al niño.
Las quemaduras solares se pueden prevenir, la primera medida es tomar conciencia.

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EN UN CUADRO:

Información quemaduras solares:

De primer grado: se caracterizan por presentar gran inflamación pero sin destruir las capas profundas de la piel. Hay enrojecimiento, hinchazón y dolor, que por lo general pasan en tres días. A veces, produce descamación en la parte más superficial de la piel, la cual volverá a restituirse en una semana sin dejar cicatriz.
De segundo grado: afectan la epidermis (superficie de la piel) y lesionan la dermis (estrato profundo de la piel) produciendo ampollas. Sin embargo, su evolución es buena. La ampolla se seca y se desprende sola. En aproximadamente ocho días la piel se regenera.

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PARA DESTACAR:

1.
Una quemadura solar es una reacción ante la exposición prolongada a los rayos ultravioleta. Cuanto más blanca sea la piel, mayor será el riesgo que se presente un daño grave en la misma por sobreexposición solar.

2.
La mejor forma de tratar las quemaduras es la fotoprotección, es decir, prevenir que sucedan. Un bebé es mucho más vulnerable que un niño mayor, ya que todavía no puede decir claramente si tiene calor, ni quejarse si se siente molesto.

3.
Entre el 50% y el 80% de la exposición total a los rayos ultravioleta ocurre antes de los 18 años. La piel “tiene memoria” de toda la radiación que ha recibido durante los primeros años de vida.

4.
Los rayos ultravioleta se dividen en tres tipos: UVA, UVB y UVC. Los más peligrosos son los UVB puesto que provocan quemaduras solares y cáncer de piel en los casos más graves.


5.
Ante una quemadura: colocar paños fríos sobre la zona afectada. Consultar de forma inmediata a un médico. Proporcionar abundante líquido al niño.

 

 

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