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Lactancia y alimentación

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Destetar: ¿cuándo y cómo?

Destetar al bebé puede ser una tarea extremadamente simple o, por el contrario, muy compleja. Como la mayoría de las cosas en la lactancia, todo depende de la díada mamá-bebé y los tiempos de cada uno.

A veces estos tiempos están compaginados y todo resulta más natural y simple. Sin embrago, otras veces puede ser más complejo y se deberá llegar a un equilibrio entre las necesidades de ambos.

¿Qué es el destete?
Por definición, el destete empieza cuando el bebé comienza a tomar algo más, que no es el pecho materno. Puede ser el denominado complemento, jugo de ciruela o agua. Se considera lactancia materna exclusiva, cuando el bebé únicamente toma leche materna, esto es lo recomendado los primeros seis meses de vida. Es importante que los papás sepan que el estómago del bebé no está preparado para digerir otras sustancias durante estos meses y todo alimento que le ofrezcan debe de ser aprobado primero por el pediatra.
Por lo general, en Uruguay, la alimentación complementaria comienza alrededor de los 6 meses, cuando se le ofrece al bebé distintos tipos de papillas, nutrientes esenciales en este momento de su vida.
El destete comienza, entonces, cuando se le ofrece otro alimento al bebé, y finalizará cuando el mismo deje de tomar, por completo, del pecho materno. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que esto suceda alrededor de los 2 años de vida. En nuestra cultura, raramente los bebés son amamantados durante tantos meses, habiendo diferencias según los sectores socioeconómicos. Según la última Encuesta Nacional de Lactancia Materna, solo el 28% de los bebés uruguayos son alimentados con leche materna de forma exclusiva, durante los primeros seis meses de vida.
Alrededor del mundo, en la mayor parte de los períodos de la historia, los niños eran amamantados hasta en un promedio de 2 a 4 años. Esto comenzó a cambiar con la revolución industrial, y las repercusiones en los cambios en la vida familiar. Desde el punto de vista antropológico, algunos estudios determinan que la edad “natural” del destete se encuentra entre los 3 y 7 años.

Algunos mitos respecto al destete
Existen varios mitos en lo que refiere al destete. Aquí menciono los que considero más comunes y perjudiciales.
• La dentición. Los dientes comienzan a salir alrededor de los 6 meses de vida. Esto hace que muchas mamás teman ser mordidas y lastimadas, creyendo que es momento de culminar con la lactancia. Esto es incorrecto, ya que el mecanismo para succionar que utiliza al bebé no incluye los dientes. Ellos no “chupan”, como sucede con la mamadera, si no que “exprimen” con la lengua el pezón. Esto hace que por más que el bebé tenga dientes, al momento de succionar, no los utilizará. Es cierto que a veces los bebés muerden, con o sin dientes, pero hablándoles, indicándoles que no está bien, retirando el pecho, o con otras técnicas, rápidamente dejan de hacerlo.
• Nuevo embarazo. Puede suceder que la mamá quede embarazada amamantando al bebé anterior. En estos casos, lo que sucede, al momento de amamantar, es que se segregan ciertas hormonas, las cuales pueden generar contracciones. En algunos casos en los que el segundo embarazo es de riesgo, el médico puede indicar el destete, y de esta forma evitar posibles complicaciones. Sin embargo, si es un embarazo normal, no hay razón para destetar. Existen muchas mamás que amamantan estando embarazadas sin ningún inconveniente.
• Mastitis y pezones agrietados. Cuando hay una infección en el seno, o cuando hay alguna complicación con los pezones, puede resultar muy doloroso amamantar. Sin embargo, no está indicado el destetar. En el caso de la mastitis, por el contrario, es necesario amamantar con más frecuencia. Si los pezones están lastimados, es necesario corregir la técnica que se está utilizando para amamantar, pero no dejar de hacerlo. Para curar los pezones algunas mamás se extraen leche y se la dan al bebé en mamadera. Sin embargo, esto no es recomendable, ya que tiene el efecto secundario que cuando el bebé tome nuevamente del pecho, se prenderá de forma incorrecta, ya que lo hará como si estuviera tomando de la mamadera. Así se continúa lastimando el pezón, y es un ciclo que no acaba.
• Enfermedad de la mamá o del bebé. Cuando la mamá o el bebé están enfermos es recomendable mantener la lactancia. Ella protege al bebé, ya que le pasa la inmunidad de la mamá. Ante una enfermedad, si la mamá duda en destetar, es recomendable que primero consulte con el pediatra. Lo mismo sucede en enfermedades psiquiátricas, como la depresión. Existen investigaciones que aseguran que la lactancia materna protege al bebé a futuro, y fortalece el vínculo mamá-bebé. Actualmente existen muchas medicaciones psiquiátricas compatibles con la lactancia.
• Miedo a que el bebé no sea independiente. Este mito surge con algunas teorías psicológicas de siglos pasados, en las que se cree que el niño será independiente si no necesita de los padres. En este sentido se los desteta tempranamente, con el miedo que, de lo contrario, dependerá demasiado de su madre. Sin embargo, las investigaciones recientes indican todo lo contrario. Los bebés amamantados por varios meses, que son mimados y se sienten queridos, tienden a ser de adultos, emocionalmente estables y con una fuerte autoestima.

¿Cuándo y cómo destetar?
Lo ideal sería que de forma natural, el bebé deje de amamantar. Sin embargo, como vimos anteriormente, esto puede demorarse. Existen circunstancias en las que la mamá desea destetar, y es algo válido que debe respetarse, siempre evaluando que no afecte la salud del bebé. Recordamos que la OMS recomienda amamantar exclusivamente hasta los 6 meses, luego acompañado con alimento sólido hasta los 24 meses o más.
Existen varias técnicas que pueden ayudar a la mamá en el proceso. Es bueno que sea algo programado, que una vez que la mamá decida destetar, evalúe cuándo es el mejor momento y cómo lo hará.
Destetar abruptamente es una técnica antigua y con efectos secundarios adversos. Puede traer complicaciones físicas para la madre, por el cambio hormonal brusco que representa, así como generar efectos psicológicos negativos en el bebé.
El método más efectivo y reconocido es el denominado: “No ofrecer, no negar”. Si el bebé pide el pecho, se le da, pero no se le ofrece. De esta forma, eventualmente el bebé dejará de pedir. Esta técnica es muy efectiva, pero implica un proceso a largo plazo, que puede demorar varios meses.

Existen otras técnicas que, sumadas a esta, aceleran el proceso.
• Cambiar rutinas: se intentarán evitar los momentos en donde el bebé acostumbra tomar, y se procurará generar nuevas rutinas. Por ejemplo, si el bebé toma el pecho en las tardes para dormir la siesta, se puede crear una nueva rutina en la tarde que evite ese momento.
• Ofrecer sustitutos o distracciones: esto es importante realizarlo de forma anticipada. Si el bebé tiene hambre, será difícil disuadirlo.
• Posponer la toma: si el bebé tiene madurez para soportar la espera, se puede posponer que amamante, ofreciendo sustitutos y distrayendo.
• Acuerdos y acortando el tiempo de toma: luego de los 24 meses, el niño es capaz de comprender, y se puede llegar a acuerdos. Por ejemplo, si a la mamá no le gusta amamantar en público, puede explicárselo, y llegar a un acuerdo que cuando esto suceda, él deberá esperar un poco y luego se le dará el pecho. También se puede acordar que sólo amamantará en la noche, y se le puede acortar el tiempo de la toma. Esta técnica no es recomendable antes de los 24 meses.

En conclusión, el destete es un proceso que lleva varios meses. La duración del mismo dependerá de la díada mamá-bebé. Es importante no realizarlo de forma abrupta, sino respetando los tiempos físicos y emocionales de ambos. En caso de dificultad se pueden aplicar ciertas técnicas que colaboran con el proceso como las mencionadas en este artículo. Todo el entorno familiar debe recordar que el destete es un momento importante en la vida del bebé, y necesita de nuestro cariño y comprensión.

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