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Uso de lentes en niños

Doctora Gabriela De Feo

Se viene el verano, empiezan las vacaciones escolares y la gran mayoría de las personas, aumentan las horas en las que están expuestos al sol. Es por ello que nos parece oportuno hablar sobre la importancia del uso de lentes de sol en la infancia.

Dentro del espectro de ondas lumínicas que conforman la luz solar nos interesan en particular los rayos ultravioletas, por su potencial para causar lesiones oculares. Los rayos ultravioletas son absorbidos de forma variable por las diferentes estructuras oculares. Esto determina que hayan tejidos más sensibles a estos rayos que, por lo tanto, van a sufrir un mayor daño. Entre ellos los más importantes son el cristalino y la retina.

El cristalino es un lente natural que está dentro del ojo, similar en forma y tamaño a una lenteja. Normalmente es transparente y tiene la capacidad de cambiar su forma, permitiéndonos enfocar nuestra vista a diferentes distancias, ya sea de lejos o de cerca. Este mecanismo se denomina acomodación. Por diversos factores, entre ellos la edad y la exposición acumulada a lo largo de años a los rayos ultravioletas, el cristalino va perdiendo su transparencia y se va opacificando en forma progresiva. Esto lleva a la formación de lo que denominamos cataratas, patología que provoca una disminución progresiva de la agudeza visual. Las cataratas se diagnostican en el adulto y su tratamiento consiste en realizar una cirugía denominada facoemulsificación con la cual se logra recuperar la visión perdida.

Como dijimos, el otro tejido que se lesiona por los rayos ultravioletas es la retina. La retina es una estructura muy compleja que recubre el interior del globo ocular y que contiene los fotorreceptores que captan la imagen que se transmite al cerebro para lograr la visión. Los rayos ultravioletas pueden producir daño en la retina, participando en la génesis de una patología denominada maculopatía o degeneración macular relacionada a la edad, la cual es la principal causa de ceguera en los mayores de 60 años. La mácula es la región de la retina que se lesiona, de ahí la denominación de “maculopatía”. Es una pequeñísima área de la retina pero de una gran importancia porque en ella se concentran una gran cantidad de fotorreceptores denominados conos que nos dan la visión más perfecta, correspondiente al centro de nuestro campo visual. Cuando existe una maculopatía se reduce en forma importante la agudeza visual y se pierde la visión en el centro de nuestro campo visual, es decir, persiste únicamente una visión periférica muy limitada. La maculopatía también se diagnostica en el adulto. Existen combinaciones de vitaminas, antioxidantes y otras sustancias que administradas por vía oral, en forma crónica, logran detener o enlentecer la progresión de la maculopatía. También existen otros tratamientos según la etapa de la enfermedad.

¿Qué relación tienen estas dos enfermedades oculares, cataratas y maculopatía, con los niños?
Parte de la causa por la que se manifiestan estas enfermedades es por el daño acumulado provocado por la exposición a los rayos ultravioletas desde la niñez.

¿Cómo podemos prevenir estas afecciones desde temprana edad?
Debemos evitar en lo posible la exposición a los rayos ultravioletas, especialmente hoy en día con los cambios que han ocurrido en la capa de ozono. Es importante evitar el sol en las horas del mediodía especialmente en verano y, cuando estén al aire libre, deben usar siempre lentes de sol con filtro para rayos ultravioletas. Es muy importante comprender el concepto de que el filtro es independiente del color del lente. Un lente muy oscuro puede no filtrar ningún rayo ultravioleta y un lente transparente puede filtrar el 100% de los rayos ultravioletas y, lo que es peor aun, un lente muy oscuro, sin filtro ultravioleta, es más dañino que no usar ningún lente porque al ser oscuro reduce la cantidad de luz que le llega al ojo, provocando una dilatación fisiológica de la pupila, ampliando el área por donde entran los rayos ultravioletas que no fueron filtrados por este lente oscuro sin filtro. Quiere decir que si usamos un lente oscuro pero sin filtro, entran al ojo más rayos ultravioletas que si no tuviéramos lentes puestos. Es por esta razón que se recomienda que los lentes de sol se compren siempre en lugares confiables como son las ópticas ya que en estos lugares existe un control de la mercadería que venden. No se recomienda comprar lentes de sol en lugares “informales”, sin controles. En la mayoría de las clínicas oftalmológicas es posible medir si los lentes tienen filtro y qué porcentaje de rayos ultravioletas filtran.
El otro elemento que hay que tener en cuenta con respecto a los lentes de sol es que el armazón sea envolvente. Así, con un gorro protegiendo desde arriba y con los lentes de sol con filtro ultravioleta envolventes, lograremos reducir a un mínimo los rayos que llegan a los ojos del niño. Es importante mantener los lentes limpios y examinarlos periódicamente para ver si están rayados ya que en los niños ocurre con mayor frecuencia que se dañen.
Si desde chicos les enseñamos a nuestros hijos que deben usar lentes de sol, aprenderán a usarlos como algo natural y estaremos reduciendo el riesgo de que desarrollen enfermedades como cataratas y degeneración macular cuando sean adultos.

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