tu bebé

Salud

Imprimir Enviar

Pedicurosis en el niño

Dra. Alicia Fernández

La pediculosis desarrolla todo su ciclo biológico en el hombre causando la enfermedad. Quienes la producen son los piojos, que se alimentan de sangre, siendo el hombre un huésped particularmente susceptible.

Las molestias que produce y el  impacto social, llevan a los padres, abuelos o cuidadores de estos niños al uso y abuso de productos diversos, con el riesgo potencial que implica para la salud de los afectados y favoreciendo la aparición de resistencia del piojo a los mismos, lo que implica mayor dificultad para eliminarlos.
 
El riesgo mayor de la pediculosis es el mal uso de los tratamientos disponibles en el medio para combatirla, sobre todo de los insecticidas que son tóxicos. En el año 2005 comienzan a desarrollarse productos activos físicamente sobre el piojo, que actuando de diferente manera que los pediculicidas utilizados habitualmente,  que matan al mismo  por acción biológica, lo hacen por medios físicos, no generándose resistencia por parte del parásito.  La utilización de estos nuevos pediculicidas, ha sido considerada una formulación válida, no tóxica  para el tratamiento, manejo y control de esta parasitosis, tan compleja para las familias y los centros educativos.

La pediculosis de la cabeza puede afectar a cualquier grupo de edad, pero la prevalencia es mayor en niños entre 3 y 10 años, con ligero predominio en niñas, aumentado en aquellos que tienen cabello liso fino, liso grueso y con ondas o helicoidal, oscuro y largo. Se presenta  durante todo el año aumentando en los meses de actividad escolar, sobre todo en invierno, descendiendo francamente de diciembre a marzo, sin desaparecer. No es una afección vinculada con falta de higiene, la padecen niños de todos los estratos sociales. El cuero cabelludo brinda un ambiente ideal (cálido y húmedo) para el desarrollo de este parásito, cuyo nombre biológico es  Pediculus capitis. Su vida es de un mes y cada hembra adulta puede colocar 6 a 10 huevos por día, que a la semana dan lugar a formas jóvenes, que demorarán otra semana en ser adultos. Los huevos o liendres, quedan adheridas al pelo por una sustancia quitinosa (pegamento) que hace sean muy difíciles de sacar. Los piojos y los huevos sobreviven fuera del ambiente del cuero cabelludo algunas  horas y sumergidos en agua o expuestos a detergentes mueren a los 30 minutos.

Los piojos se trasmiten en forma directa,  cabeza con cabeza  y por fomites o sea  objetos que tienen el parásito y por tanto lo trasmiten como almohadas, gorros, bufandas, binchas, peines. Los piojos no tienen alas, por lo tanto no vuelan, ni saltan y los animales domésticos no son vectores (no trasmiten la enfermedad). La infestación no da inmunidad, no da defensas contra estos parásitos siendo  muy frecuente la reinfestación (que  tengan piojos  más de una vez)

Los niños con piojos pueden no tener síntomas (reservorio) o tener  manifestaciones  mínimas como   irritación del cuero cabelludo, del cuello, picazón leve o más intensa si se trata de una reinfestación. El rascado puede favorecer la infección con bacterias, con enrojecimiento, supuración localmente y ganglios  dolorosos en el cuello. Las liendres son blancas y  están firmemente adheridas al cabello, pero no siempre sugieren infestación activa. El diagnóstico debe basarse para algunos autores en el hallazgo de un parásito adulto.
El método diagnóstico más eficaz y rápido es el peinado con peine fino de metal, que debe tener una separación de 0.2 a 0.3 mm entre los dientes, colocando la cabeza del niño para que caigan las liendres o piojos sobre un papel blanco o sobre un recipiente con agua. Verlos a simple vista, sin usar el peine fino muchas veces es dificultoso.

La detección de los piojos es un  importante mecanismo de control de la enfermedad en la población escolar. Revisar la cabeza de  los niños periódicamente o cuando dicen que tienen picazón o los vemos rascarse aunque no la manifiesten  es clave. Identificar los casos no detectados es fundamental porque son los causantes de la reinfestación en los que niños que fueron tratados y de los brotes epidémicos (aumento del número de casos que llama la atención porque supera lo que es frecuente o esperable, ya referimos que es endémica)

En el mercado hay varios insecticidas, utilizados como pediculicidas: piretrinas naturales con butóxido de piperonilo, piretrinas sintéticas (permetrina), organofosforados (malatión) y organoclorados (lindano). Todos ellos actúan sobre el piojo y los huevos (liendres), aunque pobremente sobre estas últimas.
La efectividad de los pediculicidas está relacionada con el propio insecticida, la fórmula empleada y su forma de aplicación. Pero además, aunque tienen una acción residual que es mayor o menor dependiendo del grupo, no son capaces de matar a los piojos incubados antes del tratamiento y es muy importante aclarar que estos parásitos se  han hecho resistentes a estos productos, siendo su utilización riesgosa e inefectiva en muchos casos.
La presencia de piojos vivos a los 2 o 3 días de finalizar el tratamiento si el mismo se aplicó correctamente, puede estar hablando de reinfestación ó de resistencia de los mismos al producto utilizado. Se plantea reinfección cuando hay una única forma adulta y se habla de resistencia, cuando hay formas vivas, móviles y de distintos tamaños.
El uso de productos pediculicidas en spray y champú no son recomendadas. La primera porque no ha demostrado ser mas efectiva que la loción y puede causar irritación de los ojos. La segunda porque el tiempo de contacto es escaso y el insecticida se diluye en la formulación, por tanto no es útil.
Los tiempos que se recomiendan deben ser respetados y no deben ser utilizados en forma preventiva, porque favorecen la resistencia de los piojos a los mismos y los efectos tóxicos  vinculados a la absorción de los insecticidas a través de la piel del cuero cabelludo.

Uso de peine fino (extracción mecánica)

Además de complementar el tratamiento tópico de la infestación por piojos, hasta el momento era una alternativa para aquellos niños que tenían contraindicación para el uso de insecticidas tópicos, por alergia o por edad (menores de 2 años). Opción terapéutica económica, fácil, tanto para el diagnóstico como para el tratamiento, aunque requiere tiempo (20 a 30 minutos por vez).
La detección de piojos en el cabello húmedo, mediante este procedimiento, es más fácil que buscarlos a  simple vista. Las liendres se fijan al pelo a través de una sustancia quitinosa, como si fuera cemento y el uso del peine fino, favorece su extracción. Los peines deben tener una separación entre los dientes de 0,2 a 0,3 mm como mencionamos previamente, para permitir atrapar el parásito. Se recomienda su uso 2 veces por semana, con el cabello húmedo y con crema de enjuague agregada el lavado previo para facilitar el pasaje. Si no se lleva a cabo correctamente el procedimiento es ineficaz.
Hay otros métodos utilizados frecuentemente pero cuya efectividad no está demostrada: vinagre diluido (ácido acético), cedro santo con alcohol y rasurado del cabello.  La vaselina liquida, sin embargo,  colocada durante 12 horas en el cuero cabelludo,   ha sido efectiva  en pacientes alérgicos, matando a los piojos por asfixia y permitiendo la extracción fácil de las liendres.

Tratamientos nuevos, no insecticidas.

La resistencia de los piojos a los pediculicidas utilizados   llevó a desarrollar productos activos físicamente y no biológicamente sobre los mismos, como forma de evitar este problema.  Estas nuevas formulaciones demostraron mayor eficacia sobre piojos vivos y liendres sin el riesgo de los insecticidas en cuanto a toxicidad para el niño y sin hacer a los piojos resistentes al producto, pero además al ser productos utilizados en cosmética no tiene olor (a diferencia de los pesticidas), son de fácil manipulación, siendo suficiente una aplicación durante 10 minutos , recomendándose repetir a los 7 días por si hubiesen quedado huevos recién depositados luego de la primera aplicación.
Hay únicamente un producto de este tipo incorporado recientemente en nuestro medio (Nopiox del laboratorio Gautier)
Pero la preocupación por este tema a llevado a los investigadores a desarrollar nuevos métodos físicos para combatir esta enfermedad. En Estados Unidos se creó una máquina que envía aire caliente a través de una manguera flexible, que tiene una pieza parecida a un rastrillo en el extremo y mata a los piojos y liendres por deshidratación, no por el calentamiento. Se realizan dos aplicaciones de aproximadamente 1 hora y luego de las mismas se pasa peine fino para retirar las liendres desecadas. En nuestro país este tratamiento está disponible. (Clínica Bye Lice en Prudencio Vázquez y Vega en Pocitos)

Pero si hacemos tratamiento, sin controlar los fomites y sin hacer prevención, no sirve para nada. Se recomienda  lavado con agua caliente a más de 55ºC de la ropa contaminada y  planchado de la misma. Debe evitarse que los niños compartan peines, gorros, binchas, cintas de pelo, almohadas (fomites)

Es fundamental trasmitir la importancia de la inspección  periódica de la cabeza de los niños con el auxilio del peine fino de metal y consultar al pediatra  en caso de infestación porque será quien hará las recomendaciones pertinentes para el niño y sus contactos. Recalcar la importancia de utilizar los tratamientos cuando hay infestación activa y no como “prevención “de la misma, consultando al médico y respetando las recomendaciones de aplicación del producto seleccionado.
La prevención debe estar dirigida a tratar los casos y sus contactos.
Las recomendaciones actuales sugieren, no interrumpir la asistencia de los niños a clase,  informando a la familia que tienen pediculosis e iniciando el tratamiento lo antes posible.
Debemos recalcar a los padres,  la importancia de la prevención con la revisación periódica de la cabeza de sus hijos y la utilización del peine fino de metal, siendo importante consultar al pediatra en caso de infestación, porque será quien hará las recomendaciones pertinentes para el niño y sus contactos.
 

Temas relacionados