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Lactancia y alimentación

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¿Cómo hago para que mi hijo coma de todo?

Lic. en Nutrición Luciana Lasus

No hay recetas mágicas, pero algo que ayuda es hacer una buena incorporación de alimentos.

No hay recetas mágicas para hacer que los niños coman de todo. Cuando son más chicos es más fácil, por eso el primer paso sería hacer una buena incorporación de alimentos. Esa incorporación debe hacerse a tiempo, en la primera infancia, y generar desde ahí una relación entre el niño y la comida. No es bueno forzarlos. Los padres deben saber que ellos son los que deciden qué tamaño de porción quieren comer, los niños intuitivamente saben cuanto necesitan. Son los padres los que deben confiar y no imponerles lo que ellos creen que tienen que comer. Esa actitud es determinante a la hora de determinar gustos y actitudes respecto a la comida. Por otro lado, todos sabemos que los niños tienen preferencias, y también tienen mañas. Hasta los dos años tenemos una ventana abierta para ofrecerles todo un abanico de opciones. Los padres tienen que aprovechar ese tiempo. El niño tiene que comer todo, incluso lo que los adultos más cercanos no comen. Tenemos que exceptuar lo que no es aconsejable que coman hasta los tres años, los snacks, las frituras, los alimentos muy condimentados, las golosinas.

¿Cuándo empiezan a ir a los cumpleaños o tienen hermanos mayores es más difícil controlar que no coman nada de eso?
Seguro, pero los padres pueden intentarlo. En conclusión deben tener siempre presente que es muy importante una buena incorporación, a tiempo y logrando una buena relación con la comida. Los padres deben aprovechar esa ventana abierta en esos dos años y deben aprovechar para salvarlos de la influencia de los medios, la influencia de los amigos.

¿Qué quiere decir lograr una buena incorporación de los alimentos y a tiempo?
Cuando hablamos de a tiempo defendemos que no hay que apurar al niño. La OMS destaca que a los 6 meses el niño estaría pronto desde el punto de vista físico, motriz y emocional para conocer los alimentos semi sólidos. Está pronto para pasar de la leche como único alimento a conocer una variedad de alimentos semi sólidos. Es muy importante no apurar ese proceso. Por otro lado, cuando vamos incorporando los alimentos de a uno, como recomiendan los pediatras tampoco hay que dejarse estar y esperar a que el niño tenga un año y medio para presentarle determinados alimentos. Salvo que hubiese alergias o algún tipo de trastorno. Estamos hablando de niños sanos y sin intolerancia. El pediatra evacuará las dudas. Pero el proceso de incorporación de alimentos hay que hacerlo de una manera firma, gradual, seguro y sin apurarse. Sin dudas esto es un arte. Los padres deben aprovechar esa ventana, ofrecerles todo y sobre todo darles el ejemplo. Si en la casa no tienen determinado tipo de alimentos, es probable que después no los quieran o que les cueste aceptarlos. Es fundamental que el niño vea que los padres también comen ese alimento.

¿Qué tienen que hacer los padres para dar ese ejemplo?
Primero que nada los padres tienen que estar informados. Los padres deben saber qué y cuando darles un alimento a sus hijos. Dar el ejemplo es lo más importante de todo. Si hay alimentos disponibles es muy probable que los niños logren incorporarlos. Después, a los 3, 4 o 5 años, cuando vienen las mañas el tema es complejo y no debe tratarse solo desde el punto de vista nutricional. Es una etapa en la cual ponerle los límites al niño pasa a ser una cuestión no solo del día a día, pasa a ser una cosa de cada hora. Con esto pasa lo mismo. Si el niño no quiere comer los padres deben dejarle claro que eso es lo que hay para comer. No deben salir corriendo a prepararle otro plato. Puede pasar que una semana le gusta una comida y a la otra no le gusta, o que una semana la mamá compre una fruta y se termine en dos días y a la semana siguiente ni siquiera prueban esa fruta.

¿Cuándo un niño de 5 o 6 años dice que no quiere comer determinado alimento, qué debemos hacer?
Si por ejemplo el niño no quiere comer pollo, puede comer el alimento que acompaña al pollo. Bajo ningún concepto los padres deben cocinar otra cosa. Tienen que destacar que lo que hay en el plato es lo que tienen para comer. Si no quieren, pueden comer una fruta, pero hasta la comida siguiente no deben comer nada en el medio. En el momento los padres no tienen que insistir. Después pueden darles de comer pollo de otra manera. Los padres tienen que aprender a diferenciar entre una preferencia real y es posible no incluirlo. Si al niño no le gusta un alimento en particular, por ejemplo el pollo, los padres pueden obviar cocinar platos con pollo. El tema se da cuando los padres no tienen como sustituir ese alimento. Por ejemplo hay niños que no comen ni una verdura. Se buscan diversas presentaciones de las diferentes verduras, pero a veces eso no es suficiente. Los padres pueden buscar sustituir las verduras con frutas o con las pocas verduras que puedan llegar a gustarle al niño. Es bueno tratar de presentarle varias opciones, siempre y cuando prepararlas no supongan que la mamá pase horas y horas en la cocina. Es entretenido incorporarlos a ellos a la hora de elaborar estas comidas, se puede probar incorporar salsas, o hacer salsas con varias verduras licuadas.

¿Cuál es el secreto?
Los padres pueden seguir varias estrategias, pero deben siempre mantenerse firmes sin enagañar. No debe tomarse la comida como un elemento para manipular. Muchas veces los padres se sienten angustiados porque su hijo no come bien. Entonces el niño con eso tiene una gran herramienta. Y no es bueno que eso suceda porque la comida es fundamental en la vida cotidiana y después es una guerra de mucho rato, que se repite día a día.


Para tener en cuenta
1) No existen recetas mágicas para lograr que los niños coman de todo. Lograrlo es un arte que los padres deberán manejar poco a poco.
2) A los dos años, los niños todavía son como una ventana abierta. Es el momento ideal para que tengan una alimentación balanceada porque todavía no adquirieron ciertas mañas a la hora de elegir la comida.
3) Lo ideal es que hasta los 3 años los padres excluyan de la alimentación del niño los snakcs, fritos, alimentos muy condimentados y las golosinas.
4) Los padres deben estar bien informados de qué alimentos debe ingerir su hijo y darles el ejemplo de alimentación balanceada consumiéndolos.
5) Los padres deben confiar en la intuición de los niños. Ellos saben de qué tamaño deben ser las porciones, aunque muchas veces sean más pequeñas que lo que los padres esperan.


 

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