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Control oftalmológico en los niños

Dra. Gabriela De Feo

En esta oportunidad responderé las preguntas más habituales que realizan los papás cuando llegan al consultorio.

¿Porque es importante el control ocular en los niños?
La principal razón por la que son necesarios los controles médicos periódicos, no solo oftalmológicos sino médicos en general, es que nos permiten detectar en forma precoz patologías tratables, evitando así daños mayores en el futuro. Esto que parece tan evidente, muchas veces no se tiene en cuenta con respecto a la salud ocular.

En los primeros años de vida el sistema visual va madurando hasta llegar a su máximo desarrollo alrededor de los 10 años de edad. Si durante este periodo ocurre alguna alteración que interfiera en este proceso, y esto pasa desapercibido hasta después de los diez años, el daño será irreversible. Ese niño tendrá una mala visión toda su vida. Si realizamos controles periódicos, aún cuando el niño no manifieste ningún síntoma visual, estaremos a tiempo de detectar y tratar cualquier alteración ocular, logrando así que se complete el desarrollo normal de la visión.

En otras palabras, la visión que no se obtuvo antes de los diez años no se obtiene nunca más en la vida.

¿Cuándo realizar los controles oculares en los niños?
El primer control lo realiza el neonatólogo cuando el niño nace, el primero con el oftalmólogo debería realizarse antes de los tres años. A esta edad ya se pueden detectar algunos problemas oculares. Existen técnicas diferentes para examinar a un niño que nos permiten realizar el examen ocular en un paciente que aun no sabe leer y que lo más probable es que llore durante la mayor parte de la consulta.
Los siguientes controles con el oftalmólogo deberían realizarse como mínimo antes de entrar a la escuela (alrededor de los 6 años) y al entrar al liceo (sobre los 12 años).

La Academia Americana de Oftalmología recomienda que los niños en edad escolar se controlen cada uno o dos años con chequeos sencillos de agudeza visual y alineación ocular. Estos controles los puede realizar el pediatra quien en caso de detectar una alteración dirigirá al niño al oftalmólogo.

Todas estas son recomendaciones generales, pero hay circunstancias que llevan a modificar este esquema. Si existe en la familia alguna patología ocular conocida puede ser que se requieran controles oculares más frecuentes. Por supuesto que si los padres, maestros, o cualquiera del entorno del niño detectan algo que les llame la atención en la actitud del niño en el aspecto de sus ojos, será necesario consultar al oftalmólogo a la brevedad. Cuanto más precozmente detectemos el problema más chances tendremos de corregirlo.

A diferencia de los adultos, los niños no son consientes de que ven mal. Puede ser porque ven mal solo de un ojo y como el ojo sano les proporciona una visión suficiente para realizar sus actividades habituales, no se dan cuenta de que hay un ojo que ve mal. O puede ser que ambos ojos vean mal pero como el niño no sabe lo que es ver bien no puede comparar, entonces no dice nada, es por eso que insistimos en los controles aunque el niño no se queje.

¿Qué síntomas deben preocuparnos?
Cualquier actitud que nos haga pensar que el niño no ve bien como por ejemplo que se acerque demasiado a las cosas para verlas, que en la escuela tenga problemas para ver el pizarrón o que entrecierre siempre el mismo ojo. Si desvía uno o ambos ojos, aunque lo haga en forma esporádica. Si nos parece que una pupila (la parte más central del ojo que normalmente es negra) esta más blancuzca o que en las fotos siempre sale el reflejo rojo del flash en un ojo pero nunca en el otro; si se rasca los ojos o estos están rojos.

En otra entrega hablaremos de las patologías que pueden presentarse con estos síntomas y que justifican los controles oftalmológicos periódicos a los niños.

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