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¿Qué es la depresión puerperal?

Esta es la cara oscura de la maternidad, por lo tanto es como un fantasma en nuestra sociedad. Está tan presente en el decir popular como investigada en el área científica.

Por: Lic. Psicóloga Ilse Lustenberger

Todos estamos imbuidos social y culturalmente de varios mitos acerca de la maternidad y la mujer madre.
El de la maternidad feliz, es el más conocido es que el embarazo, el parto y el puerperio son sinónimos de felicidad.
El de la mujer-completa por ser madre, por tener un bebé, es llegar a la plenitud como identidad personal.
El de que la mujer es más mujer por ser mamá, a más cantidad de hijos más mujer es.
Estos mitos se constituyen en cargas para la mujer, porque si le sucede que es madre y no se siente feliz, ni completa, ni mujer fuerte, sino todo lo contrario, se llega a sentir vacía, inútil, incapaz de hacer algo por su bebé, ni siquiera quererlo,….todo se le desmorona, a ella, a su pareja, y al resto de al sociedad que no entiende qué le pasa.
Por estos y otros motivos, las mamás recientes que padecen esta depresión se sienten muy mal, por no poder desempeñarse para lo que creían que estaba en su esencia y también para lo que se habían estado preparando a lo largo de años.
El entorno en general espera que estén muy alegres con el nuevo acontecimiento, aún teniendo conocimiento que no siempre es así y que la maternidad tiene “de todo”, como la vida misma.
Es como que la sociedad se infantiliza y llegamos a sentir-decir –siempre- “qué divino, tenés un bebe, estarás re contenta ”…. y la mamá dice para adentro: “no tengo que contradecir porque van a pensar que estoy loca”.

Definición de depresión puerperal

Es sumamente importante definirla y diferenciarla de otros estados de ánimo en la mamá reciente.
Depresión puerperal no es la tristeza posparto.
Parece que no se adecua demasiado sentir la alegría por la llegada de un hijo/a a nuestras vidas… con la depresión que se puede desencadenar cuando el sueño se cumplió ¿no?
Aclaramos dos cosas: que hablamos de la llegada del bebé en aquellas situaciones en que se aceptó el embarazo, más allá de haberlo deseado o no, así como de haberlo buscado o no, con la resultante de que se lo aceptó afectivamente.
Sin embargo asistimos a la depresión de la flamante mamá.
Sí se dan otras situaciones que ameritan la depresión puerperal, como ser enfermedades tanto de la madre reciente como del recién nacido.

1) La depresión puerperal, es un trastorno del estado de ánimo que se da durante el puerperio y lo padece el 10% de las mamás recientes, 1 de cada 10.
Este estado de ánimo puede describirse como sentirse profundamente y persistentemente triste, infeliz, derrumbada, frustrada, vacía, pesimista, agobiada, desafectivizada.
La depresión clínica, es diferente, es cuando este estado de ánimo interfiere en la vida durante un período largo.
Acá estamos hablando de puerperio.
Definamos puerperio:
Es el período que sigue al parto -sea vaginal o por cesárea-.
Su duración es de 40 días aproximadamente, 1 mes y medio, por eso se llama cuarentena.
Puerperio inmediato: 1 día
Puerperio mediato: 2 a 7 días, 1 semana promedio.
Puerperio tardío: 7 a 40 días, 3 a 7 semanas promedio.

2) No hay que confundir la tristeza posparto y puerperal con la depresión puerperal.
Muchas mamás recientes tendrán esa tristeza puerperal, serán alrededor del 80%, 8 de cada 10.
Ellas con ciertas dificultades, irán superando el desasosiego por la nueva etapa, con tristezas que la invadirán pero irán cediendo con fluidez.
La tristeza puerperal es un cuadro muy real, vinculado a los duelos por los cambios y no requiere tratamiento ni médico ni psicológico.
Sería la triste felicidad.
Es paradójico, es un absurdo- literalmente- y es metafórico.
Describe algo que parece no existir.
Es normal porque el nacimiento de un bebé es un acontecimiento muy importante, que altera por completo la vida toda, de la mamá tal como era hasta ese momento.
Su cuerpo se abre para dar nacimiento a otro ser.
Y así su vida afectiva.
De ahora en más tendrá una nueva identidad, como en tantas otras etapas de la vida y por otros acontecimientos.
Después de la euforia del parto, y si todo sale bien, viene el decaimiento propio de haber realizado un gran esfuerzo, físico y emocional. Natural, normal, esfuerzo al fin.
Estas tristezas las conocemos como los baby blues, esos momentos de melancolía de la maternidad, ese sentimiento extraño ante la felicidad de haber dado a luz, son sombras azules, son horas pálidas.
Tal vez vinculadas a todo lo diferente que pasa a ser la vida con la maternidad, sea primípara o no esa mama.
Sostenemos teóricamente que todo cambio de una situación a otra situación de vida implica un duelo.
Lo que sucede es que para algunas mujeres es más fácil de elaborar que para otras.
Para algunas realizar un duelo significa entrar en una depresión inhabilitarte.

3) Para otras mujeres, el embarazo, el parto y el puerperio transcurren de manera apacible y sin sobresaltos, no sin problemas, pero los irán resolviendo, sentirán temores y ansiedades y se irán controlando, será el otro 10%.
Es decir que hay un 10% restante de mamás recientes, que no tienen ningún sentimiento para remarcar negativamente.
Es más están cargadas de felicidad y de euforia, que no se mudan en otros sentimientos, son así.
La pasan bien, sin tristezas, se sienten bien a pesar del remolino de la situación, y llevan adelante el posparto sin inconvenientes.

4) Después podríamos mencionar los cuadros psicopatológicos graves, que merecen todo un desarrollo y nos apartan de este tema:
- La psicosis puerperal es de 1 cada 2000, es el 0.05%.
- El infanticidio 1 cada 125.000, es el 0.002%.

Concluimos en que debemos apelar a la historia de cada mujer, a sus singularidades, a su genética, a su familia, a su pareja, a su entorno, etc., en cualquiera de los 4 puntos de los que hablamos.

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