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Obesidad infantil

Según la Organización Mundial para la Salud la obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. El problema es mundial y está afectando progresivamente a muchos países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en el medio urbano.

Por: Pediatra Jorge Quian

 Los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. El sobrepeso, la obesidad y las enfermedades conexas son en gran medida prevenibles. Por consiguiente hay que dar una gran prioridad a la prevención de la obesidad infantil.

La OMS reconoce que la prevalencia creciente de la obesidad infantil se debe a cambios sociales y se asocia fundamentalmente a la dieta malsana y a la escasa actividad física, pero no está relacionada únicamente con el comportamiento del niño, sino también, cada vez más con el desarrollo social y económico y las políticas en materia de agricultura, transportes, planificación urbana, medio ambiente, educación y procesamiento, distribución y comercialización de los alimentos.

La obesidad se define como el exceso de peso dado por el aumento de la grasa corporal.

A los factores genéticos que inciden en la obesidad de los niños se agregan otros como

•la falta de información de muchos padres sobre la nutrición de sus hijos

•la gran publicidad de los alimentos “chatarra”

•el error de estimular a los niños a base de alimentos altos en calorías (golosinas)

•tratar de compensar la ausencia física de los padres a base de alimentos

•la falta de implementación de programas de ejercicios para los niños

•la falta de promoción de alimentos saludables en las cantinas de los colegios

•el aumento de los restaurantes de comidas rápidas

•el tiempo que los niños están frente al televisor

•el tiempo que los niños están frente a la computadora o jugando a juegos interactivos

 

El problema empieza con la forma y el tipo de alimentación de la madre antes y durante de concebir al bebé y que continúa generalmente cuando se introducen los alimentos sólidos al bebé.

El niño obeso generalmente es inseguro, tiene baja su autoestima, es discriminado socialmente, se fatiga fácilmente y es propenso a enfermedades como: hipertensión, hipercolesterolemia y estrías.

 

Aquí te proponemos algunas precauciones para evitar la obesidad infantil

•Predicar con el ejemplo

•Enseñar a no compensarse ni gratificarse con la comida

•Tener a mano una fruta o verdura para que el niño pueda tener fácil acceso a ella cuando sienta hambre

•Acostumbrarlo a tomar agua o agua de frutas en lugar de refrescos o sodas

•No prohibir los alimentos altos en calorías sino enseñar que el exceso de estos puede causar problemas

•Enseñar que no se deben realizar otro tipo de actividades mientras se está comiendo (ver televisión o leer, por ejemplo)

•No obligar a hacer dieta, sino dar los argumentos para que se convenza a sí mismo.

 

La obesidad es más fácil de prevenir que de remediar, si el bebé es pequeño y es corpulento, no necesariamente es sinónimo de niño o adulto obeso. No obstante, se aconseja consultar al pediatra sobre el tipo de alimentación que debe ingerir.

Para conocer más acerca de este tema, conversamos con el pediatra Jorge Quián.

 

¿Cuándo se puede considerar que un niño es obeso?

Los pediatras relacionamos la talla y el peso del niño en una tabla que indica el percentil para saber si es obeso o no, pero en el caso de la obesidad es un fenómeno que cualquier persona puede ver claramente. Cuando nos referimos a obesidad de quiere decir que el niño tiene un peso que está por encima del adecuado para su edad y es una enfermedad de la nutrición.

Está demostrado que la obesidad infantil se acompaña de fenómenos que en la obesidad adulta se dan, por ejemplo es frecuente que el obeso desarrolle diabetes.

 

¿Qué factores inciden en que un niño sea obeso?

El factor principal es la sobrealimentación e inadecuados hábitos alimenticios, es un problema del siglo XX y XXI en el que incide el aumento considerable de las comidas chatarra.

La obesidad es el trastorno alimentario más frecuente después de la desnutrición infantil, es algo a lo que hay que darle la importancia que tiene desde los primeros momentos porque muchas veces el problema se genera cuando el niño es pequeño, cómo muchas veces dicen los adultos “Qué lindo está el nene, qué gordito y saludable” y se permite que siga comiendo cuando es todo lo contrario.

 

¿Qué controles se deben hacer en la alimentación del niño?

Se debe controlar la alimentación de todo el grupo familiar, no solo la del niño, es la mejor manera de afrontar el problema, porque cuando él ve que todos están preocupados y tratando de ayudarlo es más fácil que el chico entienda que él también tiene que hacer un esfuerzo por bajar de peso.

 

 ¿Qué alimentos no se le deben quitar a la dieta del niño?

En mi opinión, no hay que quitar ningún alimento pero hay que controlarlos todos, por ejemplo, al hacer un interrogatorio alimenticio es frecuente ver que los niños almuerzan y cenan con refrescos azucarados, bebidas colas, y eso está prohibido.

En la cantina de las escuelas muchas veces se ve que venden papas fritas, refrescos, comidas chatarras que no tendrían que estar permitidas o a veces los padres, por complacer a los niños, les compran comidas ricas en grasas y eso se puede hacer alguna vez cada tanto pero no puede ser rutina. Es frecuente escuchar en el consultorio que los padres le dicen al niño “Si no lloras hoy te llevo a comer una hamburguesa con papas y refresco” en fin, estos hábitos son los que se debe combatir a nivel familiar y en el entorno de los chicos.

 

¿Qué consejo le daría a los padres que tienen hijos obesos?

Que consulten a la persona adecuada, muchas veces con el consejo del pediatra acostumbrado a manejar temas de alimentación alcanza, otras veces es importante integrar al quipo una nutricionista, otras puede ser fundamental que el psicólogo sea quien ayude a la familia, también se puede llegar a conversar con los maestros y profesores de educación física del niño que también pueden tener un rol importante en el control del peso, muchas veces el deporte abre el apetito por lo que hacen media hora de gimnasia y luego comen más de lo que quemaron en la clase; por eso cuando el problema no es fácil de resolver se trata como un equipo integrado buscando lo mejor para el niño.

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